Un matrimonio de argentinos de la ciudad de Corrientes fue víctima de una red europea de trata de personas que los llevó a Polonia con la falsa promesa de un empleo estable y un salario en euros. Sin embargo, la realidad fue muy diferente, ya que fueron forzados a trabajar en un frigorífico de cerdos sin recibir remuneración, compartiendo una habitación con otras 20 personas y laborando hasta 18 horas diarias bajo constante vigilancia.
Captación y traslado a Polonia
Según el diario argentino La Nación, el matrimonio fue captado a través de internet por la mencionada red de trata, que se encargó de financiar sus pasajes aéreos hacia Polonia. El relato del caso fue proporcionado por el Subsecretario de Derechos Humanos de Corrientes, Manuel Cuevas, quien afirmó que ambos fueron llevados al lugar inmediatamente después de aterrizar en el país europeo.
Condiciones de trabajo y vida
Cuevas describió las condiciones inhumanas que enfrentaron, indicando que “les daban de comer comida vencida” y que vivieron un verdadero infierno durante cuatro meses.
Escape y regreso a Argentina
Afortunadamente, el matrimonio logró escapar de la situación de esclavitud aprovechando un momento en que el cuidador principal estaba durmiendo, lo que ocurrió alrededor de las 04:00 horas de la madrugada. Tras su fuga, lograron llegar a un consulado argentino, donde pudieron realizar los trámites necesarios para regresar a su país.
Asesoramiento y apoyo tras el regreso
“Hoy estamos con ellos dándoles contención y asesoramiento ya que volvieron con un daño psicológico y emocional muy grande”, explicó Cuevas. Además, enfatizó la importancia de dar a conocer lo sucedido para prevenir que otras personas caigan en las garras de esta mafia.
“Este es un matrimonio de 50 años que por ser personas grandes les mandaron a un frigorífico. Pero también viajaron desde Ezeiza con 15 personas más, incluyendo chicas jóvenes”, agregó.
Hasta el momento, ninguno de los involucrados ha hecho declaraciones sobre el caso, ya que se encuentran en estado de consternación, según precisó Cuevas.

