Los líderes efectivos comprenden que uno de los recursos más valiosos no es el dinero ni el talento, sino el tiempo. La gestión del tiempo tiene un impacto significativo en el equipo y en los resultados. Tim Elmore, CEO de Growing Leaders, una organización sin ánimo de lucro dedicada al desarrollo de líderes emergentes, compartió en una columna de Inc nueve lecciones fundamentales sobre cómo los líderes pueden mejorar su relación con la toma de decisiones estratégicas.
Construir y mantener la reputación
El primer punto que Elmore destaca es que “Construir una reputación toma décadas, pero perderla, minutos”. Esta frase, atribuida al inversionista Warren Buffett, resalta la fragilidad de la reputación. Un líder puede pasar años consolidando su credibilidad, pero una mala decisión o un atajo deshonesto puede destruir ese trabajo en un instante. Por lo tanto, la integridad y la disciplina en la gestión son esenciales para preservar la confianza y el respeto.
El poder del silencio
El segundo consejo se refiere a la importancia del silencio en el liderazgo. “El poder del silencio es la capacidad de hablar que se adquiere en la infancia, aprender a escuchar toda la vida”. Esta reflexión, atribuida a Ernest Hemingway, destaca una cualidad clave del liderazgo: saber cuándo callar. Los líderes efectivos valoran el silencio como una forma de evaluar mejor la situación antes de actuar.
El éxito detrás de las escenas
El tercer punto menciona que “el éxito se construye fuera de los reflectores; lo que pasa en el escenario es solo la punta del iceberg”. Atletas olímpicos, artistas y empresarios exitosos dedican mucho tiempo a entrenar y prepararse para el momento de la ejecución. En la historia, figuras como Jesucristo dedicaron décadas a su preparación, aunque solo se reconocen unos pocos años de su vida pública. La verdadera inversión está en la preparación antes de salir a la escena.
Corregir errores y aprender de ellos
El cuarto consejo es que siempre hay que corregir errores, aunque rara vez se hace. “Una de las paradojas es que muchas veces se posterga un proyecto; cuando algo sale mal, se encuentra energía para corregirlo”. La planificación anticipada es siempre más eficiente y menos costosa que la reparación de errores.
La importancia de la prevención
El quinto punto enfatiza que “mejor prevenir que reaccionar”. Como dice el proverbio: “Es cerca de la cima del acantilado, hospital; en el fondo”. Sin embargo, la prevención suele ser difícil de justificar y se convierte en una estrategia subestimada.
Visión a largo plazo
El sexto consejo es mirar hacia el futuro, lo que garantiza un mejor presente. Muchos errores nacen de una visión a corto plazo, como gastos innecesarios e impulsivos y falta de previsión. Los líderes inteligentes piensan en las consecuencias a largo plazo y están dispuestos a aceptar ciertos sacrificios en el presente para obtener mayores beneficios en el futuro.
La gestión del tiempo y la puntualidad
El séptimo punto se refiere a la administración del tiempo. Ser impuntual y llegar tarde a las reuniones, así como estar constantemente ocupado sin un propósito claro, son señales de desorganización y falta de respeto hacia los demás. Un buen líder comunica lo que realmente es importante y el valor que otorga a quienes lo rodean.
El valor del tiempo
El octavo consejo destaca que, a diferencia del dinero, el tiempo perdido es irrecuperable. “Mientras existe la posibilidad de generar ingresos, las horas perdidas son irrecuperables”. Aprender a priorizar y vivir una vida plena y productiva es esencial.
La importancia de avanzar con cuidado
Finalmente, el noveno consejo es que “es necesario ir despacio para avanzar rápido”. El exentrenador Gene Smith enseñó que, para lograr una evolución real, primero hay que establecer bases sólidas. En liderazgo, como en otras disciplinas, apresurarse puede llevar a retrasos en el avance.
Con estos consejos, los líderes podrán administrar su tiempo de manera efectiva y maximizar cada minuto del día.

