Se aproximan los días de Semana Santa, y el Viernes Santo se presenta como un feriado especial que, aunque no es irrenunciable, ha sido tradicionalmente observado por diversas cadenas de retail como Falabella, Ripley y Paris, las cuales han decidido abrir sus puertas en esta fecha.
Descontento entre los trabajadores
Según información obtenida por Emol, los empleados de estas reconocidas marcas han manifestado su descontento ante la decisión de abrir en un día que históricamente ha sido destinado a la reflexión, en consonancia con las tradiciones religiosas cristianas.
El director de la federación de sindicatos de Ripley, Leandro Cortés, expresó que “tenemos por más de 20 años que el retail ha cerrado en Viernes Santo y hoy esto se pretende eliminar de forma unilateral”. Esta afirmación resalta la preocupación de los trabajadores sobre la pérdida de una tradición que consideran importante.
Por su parte, Pamela Calderón, presidenta de Fenasinfa (sindicato de Falabella), también manifestó su disconformidad con la medida, subrayando que, aunque no se trata de un feriado irrenunciable, sí se relaciona con lo que se “reconoce como un derecho tácito adquirido”.
Comunicación de Paris
La cadena Paris envió un correo a sus trabajadores en el que reconocieron que la situación es “sensible” y que es fundamental abordarla con el “debido respeto”. En este mensaje, se convocó a una reunión con la gerencia de personas para discutir las inquietudes y escuchar las propuestas de los colaboradores.
Motivos de la apertura
Desde Falabella, se indicó que han notado cambios en los hábitos de consumo de sus clientes, lo que ha llevado a la decisión de abrir en Viernes Santo “para seguir respondiendo a sus necesidades”. Además, la empresa aclaró que para los trabajadores con más antigüedad, la asistencia a trabajar ese día será voluntaria. Aquellos que decidan asistir recibirán un día de descanso adicional como compensación, más allá de lo que establece la ley.
La decisión de abrir en Viernes Santo por parte de estas cadenas de retail ha generado un debate significativo entre los trabajadores, quienes ven en esta acción una ruptura con una tradición que ha perdurado por más de dos décadas.

