El beach tennis transforma la arena de Mar del Plata en un escenario vibrante donde habilidad y creatividad toman protagonismo. Particularmente en la zona Varese, el tenis playa, como se le conoce en español, ha cobrado gran popularidad. En una ciudad donde los deportes playeros tradicionales como el fútbol de arena, las paletas de madera y el vóley dominan el paisaje, esta disciplina logra captar la atención tanto de locales como de turistas. Los jugadores, descalzos, lucen musculosas coloridas, shorts de baño y gafas de sol que combinan estilo y comodidad. La pelota viaja de un lado a otro de la red a toda velocidad, desafiando a los participantes con voleas intensas que requieren saltos, giros y movimientos acrobáticos dignos de contorsionistas. Este deporte, con su dinamismo único, despierta el interés de quienes lo descubren por primera vez.
“Quiero jugar, ma”, comenta Agustín, un niño de 9 años, a su madre, Carla, mientras observan con curiosidad y entusiasmo desde una platea improvisada. La convocatoria incluye tanto a principiantes como a expertos, lo que refuerza el carácter inclusivo de la actividad. Infobae conversó con algunos protagonistas para conocer más sobre la dinámica del juego. Un partido de dobles termina entre risas y una invitación relajada: “Vamos al mar a tomar fernet”. Esta escena resume el espíritu del tenis playa, que combina competencia, camaradería y un ambiente típicamente playero.
Las reglas del juego son simples. La cancha tiene dimensiones similares a las de un campo de vóley, pero está levemente más baja. Esta característica, sumada al ritmo vertiginoso del juego, crea una dinámica única que atrapa tanto a jugadores como a espectadores. Carolina Vargas, oriunda de Puerto Madryn, comenzó a jugar hace apenas cuatro meses, tras haberse retirado del vóley. “Tengo 43 años y dos nenas, vine a participar en mi primer torneo. Amo la ciudad, me encantó el mar, la gente, cómo nos recibieron y el nivel del evento. Es un deporte extraordinario”, expresó entusiasmada ante la consulta de Infobae. Y añadió: “Pensé que a mis años ya no podría competir, pero aquí te encuentras con gente de todas las generaciones. Hay personas de 60 o 70 años que corren en cualquier condición climática. Es una experiencia única”. Cuando se le preguntó sobre los desafíos de la disciplina, señaló: “Para mí, es importante controlar tus emociones. Más allá del desafío físico y estratégico, conectar con tu compañero y administrar las emociones es clave, no solo en el juego, sino en la vida misma”.
Días atrás, participó en el Torneo Nacional Beach Tennis Varese. Este evento, además de destacar la actividad deportiva, marcó el inicio de la iniciativa Playa Olímpica del Comité Olímpico Argentino (COA). La propuesta tiene como objetivo fomentar hábitos saludables, promover deportes emergentes y respaldar la candidatura de Argentina como sede de los Juegos Sudamericanos 2027. La contienda también fue impulsada por el grupo Marpla, que forma parte del Circuito Atlántico. Fue fiscalizada por la Federación Atlántica de Tenis (FAT). Tras la fecha en Miramar, en diciembre, el encuentro consolidó el crecimiento del deporte y busca convertirse en un emblema del verano argentino.
Pablo Furlan, quien formó parte del equipo organizador, comentó en un diálogo sobre el evento: “El beach tennis nació en Italia. Es una mezcla de vóley y tenis. Es muy dinámico, divertido y, a diferencia de otros deportes, se trata de divertirse. Se juega con música, la idea es pasarla bien”. El juego tiene similitudes y diferencias marcadas con el vóley. “Casi son las mismas, salvo que aquí la pelota debe picar, todo es volea, y el saque es completamente libre. Puede ser desde abajo o arriba. Además, la superficie reduce el impacto, lo que lo hace recomendado para todas las edades”, destacó Furlan. En cuanto a los implementos, señaló que son similares a los del pádel, aunque su diseño recuerda a las raquetas. “La principal diferencia es el saque: hay que respetar un saque específico, y existe la famosa doble falta”. La raqueta utilizada tiene un 50% de presión, lo que facilita el juego. Respecto a un posible estatus olímpico, explicó: “Aún no es olímpico, pero hay tratativas para incluirlo en los próximos Juegos Olímpicos. Rige la ITF (Federación Internacional de Tenis) con un calendario mundial, sudamericano y nacional. De hecho, en diciembre se disputó en San Pablo, Brasil, un Mundial en el cual Argentina tuvo una selección representándola”.
El crecimiento del beach tennis es evidente tanto en el ámbito profesional como en el amateur. “Lo bueno de cada torneo es que reúne un ambiente especial. En la misma vez juegan principiantes junto a profesionales que estuvieron en el último Mundial”, comentó sobre el auge del deporte en Mar del Plata. “Está creciendo mucho en Rosario, Madryn y Buenos Aires, donde hay un verdadero estallido. Donde pisas, hay montones de canchas. Lo mejor es que es simple: alguien que nunca practicó nada puede agarrar una paleta y divertirse de inmediato. Eso no pasa en otros deportes”, concluyó.
Por su parte, Mirella Passano, profesora en Mar del Plata, compartió su visión sobre el deporte: “Empecé en el año 2016 en Río, específicamente porque vivía allí. Me llamó la atención ver la pelotita en la red. Así fue como me acerqué a ver de qué se trataba el deporte”. Sobre el desarrollo del beach tennis, Passano aseguró: “Estamos en poco tiempo. Los torneos ayudan a que se conozca y se sume a jugarlo, es hermoso”. Describió aspectos técnicos de la disciplina: “Se juega con pelotas blandas. La altura de la red es de 1,70 metros para mujeres, 1,80 para hombres y 1,50 para niños. Las raquetas son especiales, con un grosor hecho de fibra de carbono y EVA. Las pelotas, llamadas técnicamente Stage 2, son de baja presión, son mulliditas y no duelen al recibir pelotazos, aunque vuelan cuando hay viento. Se hace punto en el campo rival”. Este aspecto social, recreativo y técnico fomenta la camaradería. “Con música, al cambiar de lado, chocás las manos con el rival, ganes o pierdas. Genera una energía hermosa. Aunque es competitivo, permite relajarse y disfrutar”.
El médico cardiólogo Jorge Franchella, especialista en medicina deportiva, explicó las ventajas de realizar actividades físicas y las recomendaciones necesarias para hacerlo de manera segura. Según el doctor, “practicar beach tennis requiere esfuerzo debido a la resistencia que ofrece, y ayuda a mejorar la fuerza y resistencia”. “Activa grupos musculares en superficies duras, especialmente piernas, glúteos y el core, que es de gran importancia en el eje de los movimientos”. Subrayó que “la actividad actúa reduciendo el impacto en las articulaciones. Si se trabaja correctamente, mejora el equilibrio y la estabilidad”. Al hablar sobre los beneficios físicos y sociales, Franchella añadió: “Es un deporte que promueve el movimiento de varios grupos musculares, incluyendo brazos. Hay una necesidad de responder rápidamente en un entorno inestable, lo que mejora la coordinación y los reflejos”. También destacó que “reduce el impacto en las articulaciones en comparación con los pisos duros y ayuda a quemar calorías. Si se practica con amigos o familiares, es ideal tener contacto con la playa”. Por último, recomendó a los generales que deseen practicar en la arena que, antes de iniciar un programa de ejercicios, consulten a un médico. También sugirió “establecerse objetivos alcanzables y específicos. Por ejemplo, quiero llegar a caminar 5 kilómetros al día”.
Recientemente, se presentó el VI Suramericano, un evento que busca fortalecer la proyección internacional mediante la organización de nuevos certámenes deportivos. Este evento se llevó a cabo por primera vez en Montevideo, Uruguay, en 2009, y reúne a atletas de 15 países miembros de Odesur: Aruba, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Curazao, Ecuador, Guyana, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. La última edición del certamen incluyó disciplinas como handball, esquí náutico, fútbol, lucha libre, natación en aguas abiertas, remo, rugby, skateboarding, surf, triatlón, vela y vóleibol en modalidad playa. En la conferencia de postulación participaron el Secretario de Turismo, Ambiente y Deporte de la Nación, Daniel Scioli; el Presidente de EMTURyC, Bernardo Martin; el EMDER, Sebastián D’Andrea; y la Comisión de Evaluación Uruguayo, Fernando Ucha, junto a Mario Moccia de Argentina.

