El sueldo mínimo en Chile ha alcanzado la cifra de $500.000, tras la implementación de la última alza programada según la ley de incrementos graduales.
Implementación de la Ley de Alza Gradual del Salario Mínimo
El año 2023 ha sido un periodo clave para la política salarial en Chile, dado que se ha llevado a cabo la última alza del sueldo mínimo estipulada por la ley que fue impulsada en mayo de 2023. Este incremento representa el tercer ajuste de una serie que comenzó con aumentos en mayo y septiembre de 2023, y que se completará en julio de 2024.
Futuras proyecciones para el sueldo mínimo
A pesar de que la actual ley ha finalizado su aplicación, las proyecciones para el año 2025 sugieren la posibilidad de implementar dos nuevos incrementos. Estas futuras alzas, que no están contempladas en la legislación vigente, dependerán del comportamiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El cálculo del primer aumento, que se espera para enero de 2025, se basará en la variación del IPC desde el 1 de julio hasta el 31 de diciembre de 2024. La actualización oficial del monto se dará a conocer el 1 de enero de 2025. Actualmente, el índice IPC entre julio y noviembre de 2024 se sitúa en un 1,6%, lo que lleva a una proyección del sueldo mínimo para enero de 2025 de $508.000. Se está a la espera del IPC de diciembre para realizar el ajuste final.
Además, según el artículo 6 de la Ley N.º 21.578, se anticipa un reajuste adicional en mayo de 2025, lo que podría alterar nuevamente el panorama salarial en el país.
Impacto de los ajustes salariales en la economía
El aumento del salario mínimo tiene como objetivo no solo mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, sino también fomentar el consumo interno. Sin embargo, es fundamental que estos ajustes vengan acompañados de medidas que garanticen la estabilidad económica y el empleo.
Las empresas deberán adaptarse a estos cambios mediante estrategias que les permitan mantener su competitividad sin comprometer la calidad del empleo. En un contexto de incertidumbre económica global, estos ajustes salariales representan un desafío considerable tanto para el sector público como para el privado en Chile.

