Las tropas norcoreanas están enfrentando severas bajas en los combates en la región de Kursk, Rusia, y están experimentando dificultades logísticas como resultado de los ataques ucranianos, según informó el jueves la inteligencia militar de Ucrania. La agencia de inteligencia, conocida por su acrónimo GUR, indicó que las fuerzas ucranianas, cerca de Novoivanovka, han infligido grandes pérdidas a las unidades norcoreanas. A lo largo de la línea del frente, estas tropas también han enfrentado problemas de suministro e incluso han experimentado escasez de agua potable. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, mencionó a principios de esta semana que aproximadamente 3.000 efectivos norcoreanos han muerto o han resultado heridos en Kursk. Esta fue la primera estimación significativa de Ucrania en varias semanas, después de que Kiev anunciara que Corea del Norte había enviado entre 10.000 y 12.000 soldados para ayudar en la guerra.
La revelación sobre las bajas norcoreanas se produjo en un momento en que el gobierno estadounidense, bajo la administración de Joe Biden, estaba presionando para enviar la mayor cantidad posible de ayuda a Ucrania antes de que el electo Donald Trump asumiera el cargo. Las fuerzas ucranianas lanzaron una incursión en agosto, lo que resultó en un golpe significativo al prestigio de las tropas norcoreanas, obligándolas a distraer algunos de sus esfuerzos en el este, donde estaban llevando a cabo una ofensiva lenta. El ejército ruso ha logrado recuperar parte del territorio ucraniano, pero no ha conseguido desalojar completamente a las fuerzas ucranianas.
Al mismo tiempo, el ejército ruso ha buscado vencer la resistencia ucraniana mediante oleadas de misiles de crucero y drones contra la red eléctrica y otra infraestructura vital. El último ataque masivo, que ocurrió en la mañana de Navidad, involucró entre 78 y 106 misiles que golpearon instalaciones eléctricas, lo que llevó a la población a refugiarse en estaciones de metro. La fuerza aérea ucraniana afirmó haber interceptado entre 59 y 54 drones, mientras que 52 otros drones fueron interferidos.
El jueves, las fuerzas rusas atacaron nuevamente con 31 explosivos, de los cuales 20 fueron derribados y 11 alcanzaron su objetivo debido a interferencias ucranianas. Como parte de su bombardeo diario, las fuerzas rusas atacaron el mercado central de Nikopol, en Dnipropetrovsk, utilizando drones, lo que resultó en heridas para ocho personas, según informaron las autoridades locales.
En respuesta, Ucrania contraatacó. El Centro de Comunicaciones Estratégicas del país atacó una planta en Kamensk-Shakhtynsky, en la sureña región de Rostov, que produce propelentes balísticos. En un comunicado, se afirmó: “Este es una campaña integral para debilitar las capacidades armadas y llevar a cabo ataques terroristas contra civiles ucranianos”. El martes, se aseguró que la incorporación de soldados en las filas de las tropas norcoreanas ha tenido consecuencias severas en el desarrollo de la situación en el frente.
El portavoz del servicio militar, Yevgen Yerin, puntualizó que, además de los soldados norcoreanos, se ha constatado la presencia de “unos 500 oficiales y tres generales“. La principal razón de los esfuerzos para inclinar la balanza a favor del Kremlin, agregó, es que la mayoría de estos soldados son inexpertos en la guerra moderna y a menudo son sorprendidos por el armamento nuevo, empleando tácticas “primitivas vinculadas más a tiempos de la Segunda Guerra Mundial”. Por ejemplo, utilizan una estrategia conocida como “olas vivas”, que consiste en avanzar sin detenerse, a pesar de las pérdidas por fuego.

