En los últimos días, la actriz Constanza Varela ha generado un intenso debate tras su decisión de prohibir el uso del celular a su hijo de 9 años. Este tema ha llevado a BioBioChile a entrevistar a la educadora de párvulos y Máster en Educación de la Universidad de Harvard, Carolina Pérez Stephens, quien compartió su perspectiva sobre los riesgos de exponer a los niños a las pantallas a una edad temprana.
El aprendizaje en la infancia
Carolina Pérez enfatiza la importancia de comprender cómo aprende el cerebro de los niños entre 0 y 6 años, señalando que este es un aspecto que muchos padres y educadores desconocen. Según ella, en esta etapa se juega el “mundial de fútbol de la inteligencia humana”, donde los niños deben aprender a través de la experiencia directa, enfrentándose a desafíos, aburrimiento y diversión.
La educadora sostiene que durante la infancia y la adolescencia, los niños requieren cuidados mínimos, pero deben aprender a relacionarse con otros y adquirir conocimientos básicos en ciencia y matemáticas. Pérez advierte que el uso excesivo de pantallas puede hacer que el cerebro infantil se vuelva vulnerable, ya que los niños no aprenden a experimentar el placer de manera normal. Ella afirma: “Hay un placer de jugar con los amigos, de mirar a los ojos, de pedir por favor”, y añade que “todo eso se aprende en la vida cotidiana y normal”.
El riesgo de las pantallas en los niños
Pérez explica que los niños, especialmente entre el primer y tercer año de vida, son extremadamente activos y no deben estar confinados a estar “tranquilos y callados” frente a una pantalla. Ella advierte que las pantallas están diseñadas para generar adicción, afirmando que “el niño está hipnotizado mirando la pantalla”. La educadora señala que el placer que experimenta el cerebro infantil vulnerable puede llevar a una mayor demanda de tiempo frente a la pantalla. Esto se debe a la acción de la dopamina, la hormona de la felicidad.
La psicóloga de la Universidad San Sebastián, Ximena Rojas, complementa esta información al explicar que la dopamina activa el circuito de la recompensa, lo que provoca que los niños deseen continuar con la actividad que les genera placer. Rojas menciona: “Esta sustancia sabemos que nos hace sentir mejor y provoca que queramos seguir realizando la actividad que nos generó esta sensación”.
Pérez también destaca que a nivel educativo, el problema radica en la creciente dependencia de las pantallas. Ella menciona que “los umbrales de placer terminan siendo muy altos”, lo que resulta en niños que, al llegar al jardín infantil, carecen de destrezas sociales. Según ella, “ellos piensan que todo les pertenece y ahora no pueden mirar a los ojos, respetar el turno de otra persona”. La educadora concluye que la aparente tranquilidad de tener niños callados frente a las pantallas tiene un costo elevado.
El impacto de las redes sociales en los niños
Carolina Pérez también aborda cómo los niños fijan su autoestima en los estándares que observan en las redes sociales. Ella explica que “siempre se comparan con la persona de al lado”, y que hoy en día, los adolescentes se comparan con millones de personas, lo que genera frustración. Pérez menciona que los modelos a seguir son a menudo artistas de Hollywood, influencers y youtubers, lo que lleva a los jóvenes a anhelar “la vida perfecta del resto”.
Además, destaca que Chile es el país con mayor porcentaje de niños y adolescentes conectados a pantallas entre los países de la OCDE, con un 90% de los niños entre 8 y 12 años utilizando redes sociales y smartphones. Pérez señala que el tiempo que los jóvenes pasan en redes sociales podría ser utilizado para conocerse mejor a sí mismos, y enfatiza que “los adultos somos los responsables de criar, querer y cuidar a los niños más chicos”.
Consejos para un uso saludable de las pantallas
En el contexto de la educación sobre el uso de la tecnología, Carolina Pérez menciona que en los colegios de Silicon Valley, los ejecutivos de las principales empresas tecnológicas mantienen a sus hijos alejados de las pantallas. Por ejemplo, Bill Gates ha declarado que no permitieron que sus hijos tuvieran teléfonos móviles hasta los 14 años, y Steve Jobs también limitó el uso de tecnología en su hogar.
Pérez advierte que el efecto de un celular en los niños, debido al sistema de recompensa de la dopamina, puede ser comparable al de una droga, afirmando que “es parecido al efecto de la heroína o cocaína”.
La Academia de Pediatras de Estados Unidos publicó en 2016 una serie de recomendaciones para el uso de pantallas en niños:
1. Evitar el uso de pantallas para los menores de 18 meses.
2. Permitir solo contenidos de calidad y visionados en compañía de los padres para niños de entre 18 y 24 meses.
3. Limitar a una hora al día el uso de contenidos de calidad para niños de entre dos y cinco años.
4. A partir de los seis años, establecer límites coherentes en el tiempo de uso y el contenido.

