El periodista José Antonio Neme analizó la reciente denuncia de acoso sexual contra el presidente de Chile, Gabriel Boric, la cual fue desmentida por el abogado del mandatario. Neme destacó que la situación se complica debido a la revelación de 25 correos electrónicos enviados por la mujer que realizó la denuncia, lo que podría poner en duda la veracidad de sus acusaciones.
Análisis de la denuncia
Neme comenzó su análisis afirmando: “Aquí hay una cosa que la voy a decir de la manera más clara posible: mucha gente hoy día piensa, legítimamente, que esto es una especie de ‘locura adolescente’ de una persona que se obsesiona con otra, y es lo que el gobierno va a intentar instalar”. Esta declaración se refiere a la percepción pública sobre la denuncia, que se remonta a hechos ocurridos en 2013, cuando la mujer en cuestión acusó a Boric de acoso sexual y difusión de imágenes íntimas, diez años después de los eventos iniciales.
El periodista continuó su exposición señalando que la situación es rara y que, aunque puede suceder, plantea interrogantes sobre la credibilidad de la denuncia. Neme también abordó la narrativa de género que ha sido adoptada por el gobierno, que sostiene que “siempre hay que creerle a la víctima”. En este contexto, Neme cuestionó cómo el gobierno podría manejar la situación, dado que debe garantizar la presunción de inocencia del presidente mientras se mantiene coherente con la narrativa de género.
Presunción de inocencia y narrativa de género
Neme planteó una serie de preguntas retóricas sobre la credibilidad de las víctimas en casos de denuncias contra figuras de poder. “¿A la víctima se le cree siempre que no sea supuesta víctima de un Presidente o un ministro? Me hago esa pregunta”, dijo, sugiriendo que existe un doble estándar en la forma en que se perciben las denuncias dependiendo de quién sea el acusado.
El periodista continuó: “¿A la víctima siempre hay que creerle, ‘amiga yo te creo’, el ‘macho violador’? ¿Cómo era que decían LasTesis? Siempre, excepto que sea un subsecretario o a un Presidente al que están denunciando, ese caso merece una duda”. Esta reflexión pone de manifiesto la complejidad del tema y el desafío que enfrenta el gobierno al intentar equilibrar la defensa de los derechos de las mujeres con la necesidad de proteger la reputación de sus líderes.
Reacciones y comentarios en redes sociales
Las declaraciones de Neme generaron diversas reacciones en redes sociales. Algunos usuarios criticaron su postura, sugiriendo que estaba tratando de culpar a Boric sin considerar la evidencia presentada. Un comentario en Twitter decía: Neme, mejor di lo que sientes, que no le crees a Boric..y ya juzgalo. Otros usuarios defendieron la postura de Neme, argumentando que los correos electrónicos enviados por la mujer podrían indicar una obsesión y que no hay evidencia que respalde las acusaciones de acoso.
Un usuario expresó: Neme has leído los correos? No puedes acusar que están faltando a la narrativa de género cuando existen los correos que demuestran que sí está obsesionada y por otro lado no hay ninguna evidencia que Boric la acosó. Esta discusión en línea refleja la polarización del tema y la dificultad de llegar a un consenso sobre la veracidad de las acusaciones y la respuesta del gobierno.
En conclusión, el análisis de Neme sobre la denuncia de acoso sexual contra Gabriel Boric resalta las tensiones entre la narrativa de género y la presunción de inocencia, así como las complicaciones que surgen en el ámbito político cuando se presentan acusaciones de este tipo.

