El impacto del envejecimiento de la población en la economía ha llevado a la creación de un concepto específico que se refiere a las actividades, productos y servicios diseñados para satisfacer las necesidades de las personas mayores de 60 años: las finanzas plateadas. Según el diagnóstico de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la población senior no solo representa un segmento laboral y financieramente activo, sino que también es un grupo que ha sido descuidado por las instituciones bancarias. El director de SeniorLab UC, Carlos Román, expresó que “en nuestro país los bancos ven todavía a las personas por encima de los 60-65 años como un cliente que supone riesgos, aun cuando se sabe que irán abarcando parte importante de nuestra población”.
Estadísticas sobre la población mayor
El Instituto Nacional de Estadísticas estima que en 2022, un 18,1% de la población tenía 60 años o más, y se proyecta que esta proporción aumentará a 32,1% para el año 2050. Expertos han señalado que las personas mayores enfrentan diversas dificultades en su relación con las instituciones financieras, entre las que se destacan la brecha digital, la vulnerabilidad ante fraudes y la discriminación en los productos bancarios.
La brecha digital
El CEO de The Silver Economy Company y experto en economía plateada, Juan Carlos Alcaide, comentó que uno de los principales retos que enfrentan los bancos es la digitalización obligatoria. En Chile, el número de clientes digitales en los bancos creció de 20 millones en enero de 2022 a 25 millones en el mismo mes de 2023. Este aumento se atribuye, en parte, al cierre de sucursales durante la pandemia. Según datos de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), en julio de 2023 había 544 oficinas y 578 sucursales bancarias menos que en septiembre de 2019. Alcaide añadió que “el problema de digitalizar aceleradamente los productos de un banco es que, de forma un poco exagerada, los seniors dependen de un vecino o de su nieto para que les hagan la operación bancaria a través de las claves de internet o con el celular”. A pesar de que el 88% de los hogares de personas mayores tiene acceso a internet, solo el 42% lo utiliza, lo que se relaciona con factores como el nivel socioeconómico, la trayectoria de vida y la tecnofobia.
La protección ante fraudes
La abogada y experta en finanzas plateadas, Andrea Falcone, quien es fundadora de EAF, una firma legal dedicada a clientes de 55 años o más, indicó que “a la dificultad de la tecnología se le suma el miedo a ser estafados, a perder las cosas, a que les roben”. Datos de los seis bancos con mayor participación de mercado en 2023 revelan que, durante el primer semestre de este año, 316.350 usuarios fueron afectados por algún tipo de fraude relacionado con servicios financieros, con montos involucrados que alcanzaron los $194 mil millones. El Estudio de Medios de Pago 2024, realizado por Ipsos, mostró que el 46% de los chilenos ha sido víctima de un intento de fraude en sus medios de pago. Román destacó que “en general, son las personas de sobre los 50 años las que más sufren distintos tipos de fraudes, haciendo clic en sitios no oficiales o entregando claves, por distintas razones. Este es un problema que está relacionado justamente con la brecha digital”.
Productos que discriminan
El informe titulado Finanzas plateadas: zona de no exclusión financiera, publicado por el BID en 2022, menciona que existe una variedad de productos bancarios dirigidos a clientes seniors. Por ejemplo, el Banco Santander ofrece la Cuenta Corriente Senior Life, que no tiene requisitos de renta y es gratuita para clientes mayores de 70 años. Sin embargo, a pesar de la existencia de productos especiales, también se limitan otros servicios. El mismo Santander establece un límite de 70 años para optar a créditos hipotecarios, y otros bancos como BancoEstado, Banco de Chile y Bci tienen límites de 72, 75 y 75 años, respectivamente. Román explicó que esto se debe a varios factores, incluyendo el aumento de los costos de los seguros de desgravamen y del crédito, la disminución de ingresos tras la jubilación y, sobre todo, los riesgos de impago. Falcone aclaró que “algunos pueden pensar que son clientes de alto riesgo, pero no, no lo son. Debiesen de ser los más buscados porque el segmento de jubilados tiene un ingreso fijo todos los meses”. Un ejemplo de producto específico para clientes seniors es la hipoteca inversa, donde “hay personas mayores paradas arriba de capitales grandes como sus casas”.
Román advirtió sobre la necesidad de anticiparse a los desafíos que podrían llevar a “una sociedad fragmentada por el edadismo”.
“Si no hacemos nada por revertir estos desafíos, el envejecimiento acelerado nos pillará de golpe”, concluyó.

