Rodrigo Olivos, un destacado periodista y analista de sistemas computacionales, ha sido fundamental en el éxito de Pangal Andrade en el reality de Canal 13, ¿Ganar o servir?. Olivos, quien tiene 49 años, fue futbolista profesional y jugó en el club Toluca en México, donde también se formó como personal trainer. Su trayectoria familiar está marcada por el deporte, ya que proviene de una familia de futbolistas profesionales.
En su carrera, Olivos adquirió un equipo de tercera división, aunque reconoció que “fue la peor inversión de mi vida”. Sin embargo, esta experiencia lo llevó a establecer un gimnasio en Las Vizcachas, donde conoció a Pangal Andrade hace seis años. En una entrevista con Publimetro, Olivos recordó su primer encuentro con Andrade, describiéndolo como “pesado” y “antipático”, lo que no le dejó una buena impresión inicial. A pesar de esto, tras establecer las reglas de su relación como entrenador y alumno, ambos se convirtieron en grandes amigos. Olivos destacó que Andrade es “el tipo más amigo de los amigos que existe, un tipo excepcional”.
Después de su participación en el reality, Andrade contactó a Olivos para que lo ayudara a prepararse para la final contra Francisco Rodríguez, quien era el favorito para ganar. Andrade, consciente de su desventaja debido a cuatro hernias y pubalgia, se mostró decidido a comenzar su entrenamiento de inmediato. Olivos relató que Andrade le dijo: “Estoy aquí hueo… mañana vamos a empezar a entrenar con todo”.
Para abordar las lesiones de Andrade, Olivos incorporó a un equipo de profesionales que incluía un traumatólogo, un kinesiólogo y una nutricionista, con el objetivo de que Andrade pudiera bajar de peso en el tiempo limitado que tenían. Olivos explicó que, aunque el tiempo era escaso, Andrade contaba con una base de entrenamiento de seis años, lo que facilitó el proceso. Sin embargo, Andrade sufrió un accidente durante unas vacaciones en Brasil, lo que complicó su preparación.
A pesar de los contratiempos, tras un mes y medio de recuperación, los siguientes 45 días se dedicaron a entrenar fuerza casi sin descanso. Olivos implementó rutinas intensas en el gimnasio y en el cerro, junto a su primo Pablo Astorga. El enfoque del entrenamiento fue de fuerza máxima, con ejercicios que llevaban a Andrade al límite muscular. Olivos también incorporó trabajo anaeróbico para mantener la agilidad de Andrade, quien entrenó con pesos adicionales para simular la carga que enfrentaría en la competencia.
La noche de la prueba, Olivos se centró en preparar mentalmente a Andrade antes de que entrara a competir. Solicitó tener 10 minutos a solas con él, durante los cuales le recordó su fortaleza y habilidades, alentándolo constantemente. Olivos expresó que nunca tuvo dudas de que Andrade ganaría y que lo haría de manera contundente.
El resultado de esta preparación se vio reflejado en la competencia, donde Andrade logró alzar la espada en un tiempo de 12 minutos y 32 segundos, estableciendo un récord de 23,7 puntos de sintonía en el programa. La dedicación y el trabajo en equipo entre Olivos y Andrade fueron clave para alcanzar este notable triunfo.

