Una mirada a los altibajos de una relación que capturó la atención de dos países y dejó una huella imborrable en el mundo del espectáculo.
Una de las parejas más emblemáticas del mundo del espectáculo en América del Sur fue la conformada por Carolina Ardohain, conocida popularmente como Pampita, y el actor Benjamín Vicuña. Su relación comenzó en el año 2005, tras haber ambos finalizado sus respectivas relaciones anteriores: Pampita se separó de su esposo Martín Barrantes, mientras que Vicuña había terminado su noviazgo con Fernanda Urrejola. Desde el inicio de su romance, la pareja atrajo la atención mediática, enfrentándose a críticas que los catalogaban como “amantes” debido a sus recientes separaciones. Sin embargo, con el tiempo, lograron consolidarse como una de las parejas más seguidas y fotografiadas por los paparazzis en Chile y Argentina.
Durante los primeros años de su relación, Pampita y Vicuña vivieron principalmente en Chile, donde dieron la bienvenida a su primera hija, Blanca. En 2008, decidieron mudarse a Buenos Aires, Argentina, donde nació su segundo hijo, Bautista. A lo largo de su relación, la familia se dividió entre ambos países debido a los compromisos laborales de cada uno. En un momento, también pasaron tiempo en España, donde Pampita acompañó a Vicuña mientras él grababa una serie.
La pareja enfrentó una tragedia en 2012, cuando su hija Blanca, de solo siete años, falleció tras complicaciones de salud que surgieron durante unas vacaciones en la Riviera Maya, México. Inicialmente, Blanca fue internada por un resfriado, pero su condición se agravó debido a una bacteria. A pesar de los esfuerzos médicos, la niña falleció el 8 de septiembre de ese año, lo que marcó un antes y un después en la relación de Pampita y Vicuña. A pesar del dolor, la pareja continuó adelante y, dos años después, celebraron el nacimiento de su hijo Benicio, seguido más tarde por el nacimiento de Beltrán.
Con el tiempo, comenzaron a surgir rumores sobre la estabilidad de su relación. Algunos especulaban que la falta de un matrimonio formal era un indicativo de problemas, aunque amigos cercanos, como Barbie Simons, revelaron que Vicuña había propuesto matrimonio en varias ocasiones, pero Pampita no había aceptado. En una celebración por su décimo aniversario de relación, la pareja organizó una fiesta en el hotel Four Seasons, a la que asistieron alrededor de 200 invitados. Vicuña aclaró que no se trataba de una boda, sino de un “gesto de amor y cariño” hacia quienes los habían acompañado en su camino. Pampita, por su parte, expresó su amor por Vicuña en diversas entrevistas, describiéndolo como “el hombre de su vida” y destacando la fortaleza de su relación a pesar de las adversidades.
Sin embargo, la relación se vio sacudida por un escándalo mediático cuando se reveló una infidelidad de Vicuña con la actriz China Suárez, durante la filmación de la película “El hilo rojo”. Pampita, al enterarse de la situación, decidió visitar el set de grabación, donde presenció una escena que no deseaba ver, encontrando a Vicuña y Suárez en un motorhome. En medio del escándalo, Vicuña pidió respeto por su familia a través de sus redes sociales, mientras que Pampita, años después, reflexionó sobre la situación, afirmando que “la vida es como tuvo que ser” y que siempre desearía lo mejor a sus exparejas.
Posteriormente, Vicuña y Suárez formaron una nueva familia, teniendo dos hijos juntos, aunque también terminaron separándose. A pesar de la ruptura, Pampita y Vicuña lograron mantener una relación cordial, asistiendo juntos a eventos familiares y celebraciones de cumpleaños de sus hijos.
Recientemente, la historia de Pampita y Vicuña ha vuelto a ser tema de conversación en los medios, especialmente tras la separación de Pampita de su actual pareja, Roberto García Moritán, después de cinco años de relación. Un vecino del exmatrimonio reveló que había visto a Vicuña en la casa de Pampita, sugiriendo que podría estar apoyándola durante su crisis amorosa. Sin embargo, Pampita desmintió estas afirmaciones, calificándolas de “barbaridades” y rechazando darles validez en una entrevista, afirmando que no respondería a lo que consideraba ridículo.

