Retomar las rutinas tras las vacaciones puede ser complicado. Aprende a manejar el regreso a la normalidad con calma y sin culpa para ti y tus hijos.
Esta semana ha presentado desafíos significativos para muchos padres, madres y cuidadores principales, no solo por el regreso a las rutinas laborales tras varios días de descanso, sino también por la necesidad de restablecer hábitos cotidianos. Este proceso implica ajustar las horas de sueño de los niños, lo que incluye levantarse y acostarse más temprano, así como organizar los traslados al colegio y las horas de comida. Sin duda, esta transición puede resultar complicada después de un periodo de merecido descanso, en el que se espera que las familias hayan podido disfrutar de actividades conjuntas, preferiblemente al aire libre, alejadas del ritmo acelerado de la vida diaria.
Es importante reconocer que si esta semana ha sido difícil para retomar estos hábitos, no es una experiencia inusual. Es común que, tras un periodo de variaciones en la rutina, el regreso a la “normalidad” presente dificultades. Por lo tanto, es fundamental no angustiarse si el proceso de adaptación está siendo complicado, ya que esto indica que se ha logrado desconectar de la rutina habitual, permitiendo recargar energías para afrontar el final del año.
Asimismo, los niños también enfrentan retos en este retorno a la rutina, especialmente si durante las vacaciones se les permitió mayor flexibilidad en el uso de internet. No es necesario sentirse culpable por esta situación, ya que es esencial que, en tiempos de descanso, los niños realicen actividades con sus familias y que los adultos también tengan tiempo para descansar, ya sea en soledad o en compañía de amigos o parejas. Si las reglas sobre el tiempo de juego en línea o el consumo de contenido en plataformas como TikTok se relajaron, esto es considerado un comportamiento normal y necesario para que los niños puedan disfrutar de unas verdaderas vacaciones.
Es crucial tener en cuenta que, si se han producido cambios significativos en la rutina diaria, el regreso a la misma puede requerir días o incluso semanas. Por lo tanto, es recomendable abordar el restablecimiento de estas rutinas con calma y mantener un diálogo abierto con los niños sobre la importancia de tener horarios establecidos y que es normal que los primeros días de adaptación sean difíciles.
Si los niños han superado las limitaciones habituales en el acceso a internet, se sugiere retomar de manera gradual las normas acordadas para los días de colegio. De no hacerlo, especialmente en el caso de los adolescentes, esto podría convertirse en un verdadero desafío, intensificando el problema y generando la sensación de que el tiempo de descanso no valió la pena.
Para aquellos que se prepararon con antelación, probablemente ya hayan comenzado a restablecer horarios y rituales de sueño, así como horarios de comida, lo que debería facilitar el proceso en la actualidad. En caso contrario, esta situación puede ser vista como una oportunidad de aprendizaje para el futuro. Es fundamental recordar que todos los adultos están en un proceso de aprendizaje continuo en su rol de padres, madres o cuidadores en un entorno digital, que es relativamente nuevo y en constante evolución, dado que tanto los niños como las tecnologías están en constante crecimiento.

