La Consentida y el Guatón Loyola son dos íconos del folclore chileno. Conoce sus historias y el legado que dejaron en las Fiestas Patrias.
El amplio cancionero folclórico de Chile presenta dos figuras emblemáticas que son esenciales durante las celebraciones de Fiestas Patrias: La Consentida y el Guatón Loyola. A diferencia de otras cuecas populares, estas canciones cuentan con un personaje central que se mantiene presente a lo largo de toda la letra. A continuación, se detallan las historias y los autores detrás de estas icónicas composiciones.
La Consentida es una de las cuecas más reconocibles en el repertorio musical chileno. Su autor original es Jaime Atria Ramírez. En el año 2012, durante una emisión del programa Do Remix de TVN, la auténtica Consentida, Alicia Rosselot, compartió la historia de la canción y mostró un telegrama que confirmaba que Atria la llamaba de esa manera. La relación entre Atria y Rosselot comenzó en 1946, cuando ella fue coronada como reina del turismo de Chile. En un hotel de Villarrica, Alicia se asomó por el balcón y vio a Atria tocando la guitarra y cantando junto a un amigo. Con el tiempo, su relación se consolidó y finalmente se casaron.
Alicia Rosselot relató que 15 años después de su encuentro, Atria compuso La Consentida para participar en la categoría folclórica del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en 1961, donde obtuvo el primer lugar. En una entrevista, Rosselot bromeó diciendo: “Hasta donde sé, yo era (la consentida), pero que me conste o que hayan otras consentidas por ahí escondidas, no sé”. Según una de sus hijas, la canción no solo está dedicada a su madre, sino también a las cuatro hijas de la pareja y a otra hija de un segundo matrimonio. El episodio completo se puede revivir de forma gratuita en la plataforma de streaming del Consejo Nacional de Televisión.
Por otro lado, la cueca del Guatón Loyola es otra de las canciones más emblemáticas de Chile, comenzando con la famosa línea: “En el rodeo’e Los Andes, comadre Lola, le pegaron su puñete al guatón Loyola”. Esta cueca tiene como protagonista a Eduardo Loyola Pérez, un reconocido martillero en las ferias ganaderas del sur de Chile, quien residía en Las Condes en una época en que aún existían chacras en esa zona de la capital. La célebre pelea que inspiró la canción ocurrió en 1954, aunque no en Los Andes, como se menciona en la letra, sino en la comuna de Parral.
El periodista Francisco Mouat, en su libro “Chilenos de raza”, documentó la historia de esta cueca a través de una entrevista con Eduardo Loyola, publicada en el diario El Llanquihue de Puerto Montt en la década de 1960. En su relato, Loyola explicó que la famosa pelea tuvo lugar en el fundo de Santiago Urrutia Benavente, conocido como “don Chanca”, donde llegó junto a su amigo Mario Cassanello. En el casino del rodeo, tres hombres en estado de ebriedad comenzaron a molestar a las meseras, lo que llevó a una confrontación que requirió la intervención de carabineros. Según Loyola, el oficial de policía les preguntó si querían pelear, y al recibir una respuesta afirmativa, les indicó que pelearan sin que nadie más interfiriera. Durante la riña, Loyola terminó bajo las mesas, y la pelea solo se detuvo cuando uno de sus amigos intentó usar un manojo de llaves como arma.
Esa misma noche, el ‘Flaco Gálvez’, un conocido de Loyola, compuso la cueca. Al día siguiente, cuando Loyola se dispuso a bailar una cueca con una de las candidatas a reina del rodeo, se dio cuenta de que la canción que sonaba relataba su propia experiencia. Aunque la canción se popularizó gracias al grupo Los Perlas, quienes la grabaron en 1956, cambiando la mención de Parral por Los Andes.
La historia de la cueca en sí es compleja y difícil de rastrear. Esta danza fue declarada oficialmente como el baile nacional de Chile hace 45 años, y se menciona en registros que datan de más de 200 años. Sin embargo, no existe una única teoría sobre su origen. El 18 de septiembre de 1979, se publicó en el Diario Oficial que la cueca es la danza típica de Chile, argumentando que “ninguna otra” refleja “el ser nacional en una expresión de auténtica unidad”.
Benjamín Vicuña Mackenna sostenía que los orígenes de la cueca se encontraban en un baile y música de raíz africana conocido como “lariate”, citando escritos de Jullien Mellet de 1823. Memoria Chilena indica que Mellet conoció esta danza en la zona de Quillota y El Almendral, donde en ese entonces se le conocía como “zamacueca”. En sus notas, Mellet describió que “esta danza (…) se ejecuta al son de la guitarra y el canto. Los hombres se colocan frente a frente de las mujeres, y los espectadores forman un círculo a su derredor, los cuales cantan y palmotean las manos mientras los bailarines, con los brazos un poco levantados, saltan, se dan vuelta, hacen movimientos hacia atrás y adelante, se acercan los unos a los otros y retroceden en cadencia hasta que el sonido del instrumento o el tono de la voz les indica que vuelvan a juntarse”.
El musicólogo argentino Carlos Vega propuso en la mitad del siglo XX que la historia de la cueca se remonta a la zamacueca peruana, que a su vez deriva de la zamba de influencia africana y criolla. Según Vega, esta danza nacional llegó a Chile en 1824, donde adquirió características propias, y luego regresó a Perú en 1860, donde comenzó a ser conocida como “cueca chilena” o “marinera” tras la Guerra del Pacífico. Este fenómeno también se extendió a Bolivia y Argentina.
Otra teoría sugiere que los orígenes de la cueca se remontan al período de la conquista. En el libro “Chilena o cueca tradicional” de Samuel Claro y Carmen Peña, se recogen diversas posturas sobre el surgimiento de la cueca, sugiriendo que tiene raíces árabe-andaluzas. Los autores argumentan que la cueca se relaciona en danza, música, poesía y forma de canto con la zambra. Esta relación se apoya en la similitud de las temáticas, que abordan el amor, la naturaleza, las mujeres y el vino, además de compartir el mismo compás de 6×8, que también se encuentra en otros bailes típicos de Bolivia, Argentina, Perú y México, como la cumbia, tonada, el vals o el tango.

