El seminario sobre vocaciones docentes reunió a expertos y estudiantes para debatir sobre las exigencias de ingreso a las pedagogías en Chile. Reflexiones clave.
Elisa Araya, rectora de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, participó en el seminario titulado “Vocaciones docentes y exigencias de ingreso a las pedagogías”, que se llevó a cabo el 10 de septiembre. Este evento fue organizado en colaboración con las facultades de Educación de las universidades del Desarrollo (UDD), San Sebastián (USS) y Andrés Bello (UNAB), así como con la Fundación Movistar. La actividad también contó con la presencia del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (Cuech) y reunió a un considerable número de estudiantes de las tres instituciones participantes. El seminario se centró en la discusión sobre la selectividad e idoneidad de los futuros docentes, con el propósito de contribuir al debate sobre los requisitos necesarios para ingresar a las carreras de pedagogía en el país.
El panel de discusión incluyó a destacados expertos en el ámbito educativo, como Harald Beyer, exministro de Educación; Mauricio Bravo, vicedecano de la Facultad de Educación de la UDD; María Gabriela Huidobro, decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la UNAB; y Víctor Ruiz, decano de la Facultad de Educación de la USS. Durante su intervención, Elisa Araya abordó los desafíos que enfrenta la pedagogía en el contexto actual.
Araya destacó la complejidad del entorno educativo contemporáneo, señalando que “la complejidad del mundo actual, del tipo de estudiantes que tenemos y de convivencia que está teniendo el país (…) Los profesores deben tener mucha capacidad de establecer diálogo, relaciones”. Esta afirmación subraya la importancia de las habilidades interpersonales en la labor docente, especialmente en un contexto social cambiante.
En relación a la metodología adecuada para llevar a cabo la labor pedagógica, Araya enfatizó que “es un trabajo largo y complejo”. Afirmó que la enseñanza se asemeja más a una “relación entre profesional universitario y artesano humano”, donde el docente acompaña al estudiante en su desarrollo, basado en los intereses del aprendiz. Esta perspectiva resalta la necesidad de un enfoque personalizado y práctico en la educación, que requiere un compromiso significativo por parte del educador.
Finalmente, Araya reflexionó sobre el panorama que enfrentan aquellos que desean estudiar pedagogía, describiendo la profesión como “muy desafiante”. Explicó que los docentes constantemente se preguntan cuál es el mejor escenario para facilitar el aprendizaje de sus estudiantes. Además, compartió una experiencia gratificante que caracteriza la labor docente, mencionando que “es muy reconfortante cuando te dicen ‘gracias profe’, cuando te dicen eso, todo está pagado”. Esta declaración pone de relieve la satisfacción que puede derivarse de la enseñanza y el impacto positivo que los educadores pueden tener en la vida de sus alumnos.

