Ford Sudamérica invita a los amantes de los autos a conocer su legendario Centro de Desarrollo de Pruebas en Tatuí, Brasil, donde la pasión por la mecánica cobra vida.
En el ámbito automovilístico, se pueden identificar dos tipos de conductores: aquellos que utilizan un vehículo simplemente para trasladarse de un punto A a un punto B, sin prestar atención al confort, y aquellos que son verdaderos entusiastas de los automóviles, quienes suelen tener una inclinación especial hacia la mecánica y las prestaciones de los vehículos. Para estos últimos, la oportunidad de visitar una pista de pruebas de una fábrica automotriz representa una experiencia emocionante y única.
Ford Sudamérica cuenta con una de las pistas de pruebas más emblemáticas en Brasil, ubicada a aproximadamente tres horas al oeste de São Paulo, donde se encuentran las oficinas centrales de la compañía en la región. Este lugar es conocido como el “Centro de Desarrollo y Pruebas Tatuí”, aunque comúnmente se le refiere simplemente como Tatuí. Este circuito ha sido un centro de desarrollo durante más de 40 años, especialmente para el mercado argentino. El complejo abarca una vasta extensión de 460 hectáreas, que incluye un total de 20 kilómetros de asfalto distribuidos en diversas configuraciones, así como áreas off-road y laboratorios que facilitan múltiples desarrollos tecnológicos, permitiendo a la empresa exportar productos por un valor de 100 millones de dólares anuales a diversas plantas alrededor del mundo.
Recientemente, Infobae formó parte de un selecto grupo de periodistas invitados a conocer las instalaciones de Tatuí. Durante un evento que se extendió a lo largo de un día completo, los asistentes participaron en ocho actividades relacionadas con la tecnología de la marca. Algunas de estas actividades se llevaron a cabo en entornos controlados, como un simulador estático y un banco dinámico de suspensiones, mientras que otras consistieron en charlas sobre la aplicación FordPass, que ofrece servicios a los usuarios a través de la conectividad de los vehículos. También hubo experiencias dinámicas a bordo de diferentes modelos de Ford, lo que permitió a los participantes comprobar el funcionamiento de los sistemas desarrollados por los ingenieros en Tatuí.
La primera actividad fue diseñada para romper el hielo y consistió en explorar cómo funcionan las herramientas electrónicas Track Apps, que equipan el Mustang GT Performance, una versión de alto rendimiento de este icónico modelo que Ford lanzará en Argentina a finales de octubre. Para probar estas herramientas, los participantes tuvieron la opción de experimentar la alta velocidad en un complejo que cuenta con una recta de 900 metros, ideal para realizar ensayos de aceleración máxima y frenado. Se dispusieron tres unidades del vehículo para la prueba, que consistía en acelerar desde 0 km/h hasta una línea de meta y luego frenar. El auto estaba configurado en modo de rendimiento, lo que significa que utilizaba mínimas asistencias y control de tracción, permitiendo una experiencia de conducción más pura y menos intrusiva.
Los participantes contaron con un cronómetro configurable para medir sus tiempos, y el objetivo era detenerse en un tiempo de 5 segundos. En el primer intento, uno de los conductores logró un tiempo de 4.47 segundos, y en el segundo intento, mejoró su marca a 4.41 segundos. Esta experiencia resultó valiosa para los asistentes, quienes se sintieron motivados por la adrenalina de la conducción deportiva.
A lo largo del día, se llevaron a cabo las restantes siete actividades, que ofrecieron a los participantes la oportunidad de experimentar la potencia y el rendimiento de los vehículos en diversas condiciones. Sin embargo, al caer la tarde, llegó la noticia de que no solo tendrían la oportunidad de conducir, sino que también podrían acompañar a un piloto oficial de la marca en una experiencia de conducción de alto nivel. Este piloto, Luis Guilherme Gozzani, es uno de los pocos en el mundo que posee la certificación de nivel 4, la más alta en la que se requiere pasar exámenes en Estados Unidos y Europa.
Gozzani se encargó de conducir a los participantes en la pista, que se asemeja a un “Mini Nürburgring”, como él mismo lo describió. Antes de comenzar, realizó algunas vueltas para calentar los neumáticos del Mustang, lo que generó una atmósfera emocionante. Durante la conducción, Gozzani demostró su habilidad al llevar el vehículo a derrapes controlados, optimizando el rendimiento de los neumáticos.
La pista, que tiene una longitud de 3.800 metros, presenta una combinación de curvas rápidas y lentas, así como secciones planas y peraltadas, lo que representa un desafío para los frenos y la maniobrabilidad del vehículo. Gozzani guió a los participantes a través de las diferentes secciones de la pista, comenzando con una curva cerrada a la izquierda, seguida de una serie de giros que requerían un enfriamiento de los frenos debido a la exigencia de la prueba.
La experiencia fue intensa y desafiante, y Gozzani concluyó su recorrido expresando su satisfacción por la conducción y la esperanza de que los participantes hubieran disfrutado tanto como él. La jornada en Tatuí no solo ofreció una visión del desarrollo automotriz, sino que también permitió a los asistentes experimentar de primera mano la pasión y el compromiso de Ford con la innovación y el rendimiento en el mundo del automovilismo.

