La nave espacial Orión, parte de la misión Artemis II, ha comenzado su viaje hacia la Luna, pero no sin enfrentar problemas técnicos significativos tras su lanzamiento desde Cabo Cañaveral, Florida, el miércoles. Uno de los incidentes más destacados fue la falla del inodoro de la cápsula, que dejó de funcionar pocas horas después del despegue.
Según Gary Jordan, portavoz de la NASA, la tripulación reportó una luz de advertencia parpadeante poco después del lanzamiento, lo que precedió a una maniobra de motor programada. Posteriormente, se identificó que el ventilador del inodoro se había atascado. “Ahora los equipos desde la Tierra están elaborando instrucciones sobre cómo acceder al ventilador y despejar esa zona para que el baño vuelva a funcionar”, explicó Jordan.
A pesar de la avería, los astronautas pudieron utilizar el inodoro de manera parcial. “La recogida de heces del inodoro, esa capacidad concreta, sigue pudiendo utilizarse con el sistema de gestión de residuos a bordo del Orión”, añadió Jordan. Sin embargo, la función urinaria estaba fuera de servicio, lo que llevó a al menos un miembro de la tripulación a utilizar una bolsa de emergencia, un urinario plegable que debía vaciarse por la borda, según informó la astronauta Christina Koch.
Afortunadamente, la tripulación logró resolver el problema en coordinación con el centro de control en Houston. Amy Dill, encargada de la comunicación con los astronautas, anunció a Koch que el inodoro estaba nuevamente operativo. Las instrucciones para su uso indicaban que era recomendable dejar que el sistema alcanzara su velocidad de funcionamiento antes de orinar y continuar funcionando un tiempo después de su uso.
El inodoro a bordo de la cápsula Orión es un avance significativo, ya que es la primera vez que se instala un sistema de este tipo de forma permanente en una nave más allá de la órbita terrestre. En misiones anteriores, como las del programa Apolo, los astronautas utilizaban bolsas de plástico para los residuos sólidos y vertían la orina directamente al espacio. El nuevo Sistema Universal de Gestión de Residuos está diseñado para ser utilizado tanto por hombres como por mujeres y cuenta con una pequeña puerta para garantizar la privacidad.
Este “módulo de higiene” ocupa un espacio similar al de un baño en un avión comercial, según Lockheed Martin, la empresa constructora de la nave. Sin embargo, presenta un inconveniente: es bastante ruidoso. Koch mencionó en un video de National Geographic que la tripulación debe protegerse la audición al usar el baño, describiéndolo como “el único lugar al que podemos ir durante nuestra misión donde podemos sentirnos solos por un momento”, según comentó el astronauta Jeremy Hansen, miembro de la Agencia Espacial Canadiense.
El funcionamiento del inodoro en el espacio es complejo; los astronautas se sujetan con agarraderas para los pies mientras el sistema extrae los residuos sólidos mediante un flujo de aire hacia un dispositivo de recolección. Cada tripulante dispone de su propio embudo personal con ventilador para aspirar la orina hacia un depósito. Este tipo de problemas sanitarios no son nuevos en la exploración espacial; en 2021, cuatro astronautas regresaron a la Tierra desde la Estación Espacial Internacional utilizando una especie de pañal debido a fallas en el inodoro de su cápsula Crew Dragon.

