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¿Cómo el olor corporal puede revelar la edad de una persona?

Descubre cómo la edad influye en el olor corporal y su explicación científica.
Descubre cómo la edad influye en el olor corporal y su explicación científica.

El sentido del olfato puede ser capaz de discriminar la edad de una persona a través de su aroma corporal, según una investigación reciente. Este fenómeno se debe a que el olor corporal cambia a lo largo de la vida, influenciado por factores biológicos y sociales.

Olor infantil y su impacto emocional

El olor corporal en la infancia es generalmente suave, resultado de la baja actividad de las glándulas sudoríparas y un microbioma cutáneo simple. Los padres son capaces de identificar el aroma de su propio hijo, prefiriéndolo sobre el de otros niños. Este reconocimiento olfativo genera una percepción emocional positiva, activando las redes neuronales asociadas al placer y reduciendo el estrés. Las madres que sufren trastornos del vínculo posparto no desarrollan esta preferencia olfativa hacia sus bebés, lo que sugiere que la identificación del olor de la descendencia podría facilitar la inversión de recursos en su cuidado.

Transformaciones durante la adolescencia

Durante la adolescencia, el olor corporal experimenta cambios significativos debido a la producción de hormonas sexuales. Esta producción activa las glándulas sudoríparas y sebáceas, generando un aroma característico. Las glándulas sudoríparas ecrinas excretan principalmente agua y sales, mientras que las glándulas apocrinas, localizadas en áreas como las axilas y la zona genital, secretan proteínas y lípidos. La descomposición de estos lípidos en contacto con el aire y las bacterias de la piel produce el olor característico de la adolescencia, conocido como “aroma a humanidad”.

Entre las moléculas volátiles que aumentan en el sudor de los adolescentes se encuentran la androstenona, que tiene un olor similar al almizcle, y el escualeno, que puede describirse como rancio o metálico. La capacidad de los padres para reconocer el olor de sus hijos disminuye durante esta etapa, y se ha sugerido que esto podría ser una adaptación evolutiva para prevenir el incesto. Sin embargo, esta capacidad se recupera cuando los hijos entran en la etapa de pospúberes.

El olfato en la edad adulta

En la edad adulta, la actividad de las glándulas sebáceas alcanza su punto máximo, aunque el olor corporal sigue presente y varía según factores como la dieta, el estrés y el microbioma cutáneo. A pesar de que Charles Darwin consideraba que el sentido del olfato era poco útil para los humanos, se ha demostrado que es esencial para obtener información social sobre otros, especialmente en entornos donde la visión o la audición son limitadas. El olor corporal puede proporcionar información sobre la edad, el sexo, la salud y las emociones de una persona.

Cambios en el olor corporal con la vejez

Con el envejecimiento, la disminución de colágeno en la piel afecta la actividad de las glándulas sudoríparas y sebáceas. Esto provoca que las personas mayores tengan dificultades para regular su temperatura corporal. La producción de sebo también disminuye, alterando su composición y reduciendo la cantidad de antioxidantes como la vitamina E. Como resultado, se incrementan las reacciones de oxidación, lo que da lugar al olor característico de la vejez, conocido en Japón como kareishu.

A partir de los 40 años, el procesamiento de ciertos ácidos grasos en la piel cambia, lo que lleva a la producción de 2-nonenal, un compuesto que se asocia con un olor a grasa y hierba. Este compuesto, que también se encuentra en la cerveza añeja, no es soluble en agua, lo que significa que no se elimina fácilmente con el baño o el lavado de la ropa. Aunque algunas personas pueden encontrar este olor desagradable, muchos lo asocian con recuerdos positivos de familiares mayores.

Para mitigar el olor asociado con la vejez, se recomienda mantener una buena hidratación, realizar ejercicio, seguir una dieta equilibrada, reducir el estrés y limitar el consumo de tabaco y alcohol. Estos hábitos pueden ayudar a disminuir el estrés oxidativo, que es responsable de la producción del olor característico de la vejez.

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