Un innovador método que utiliza biocarbón derivado de algas marinas se presenta como una solución sostenible para combatir la contaminación por arsénico en fuentes de agua dulce en Chile.
La propuesta fue desarrollada por Loretto Contreras Porcia, directora del Laboratorio de Ecología y Biología Molecular en Algas (LEBMA) de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y parte del Centro de Investigación Marina Quintay (CIMARQ UNAB) y del Instituto Milenio SECOS. La solicitud de patente fue presentada ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) de Chile en diciembre de 2025. Este método se centra en la economía circular y la salud pública, ofreciendo una alternativa viable para el tratamiento de agua contaminada.
El proceso consiste en la adsorción de arsénico en agua dulce mediante el uso de biocarbón obtenido de la alga Macrocystis pyrifera, una especie abundante en las costas chilenas, que es activado con cloruro férrico (FeCl₂). La patente protege tanto el biocarbón activado como su método de producción y su aplicación en sistemas de adsorción, con el objetivo de generar agua potable segura.
La relevancia de este desarrollo se acentúa ante la persistencia del arsénico en diversas regiones de Chile, donde su presencia está asociada a condiciones geológicas naturales. Un informe del Banco Mundial de 2019 reveló que entre 2011 y 2018, 83 de las 392 localidades evaluadas en el país presentaron niveles de arsénico que superan el umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 0,01 mg/L. La Dra. Contreras destacó que “gran parte de la zona volcánica del norte de Chile tuvo acceso a agua potable contaminada con arsénico hasta el año 2017”.
Particularmente, la zona del Altiplano-Puna ha mostrado que la distribución del arsénico está influenciada por la actividad tectónica y volcánica, donde los volcanes actúan como emisores de arsénico desde la corteza terrestre hacia las aguas superficiales y subterráneas. En la Región de Antofagasta, aunque las áreas urbanas cuentan con agua potable, los sectores rurales enfrentan una situación crítica, con un 42% de la población rural sin acceso a un suministro formal de agua, y en algunas localidades se han registrado concentraciones de arsénico que exceden los límites establecidos.
La Dra. Contreras advirtió sobre los riesgos que representa el arsénico para la salud humana, que pueden manifestarse tanto a corto como a largo plazo. La ingesta de agua contaminada puede causar síntomas gastrointestinales inmediatos, mientras que la exposición crónica está asociada a graves problemas de salud, incluyendo cáncer y trastornos metabólicos. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer clasifica el arsénico como carcinogénico para los humanos, lo que subraya la urgencia de abordar esta problemática.
La tecnología propuesta no solo busca ser una solución técnica, sino que también pretende transformar la biomasa del alga en un recurso útil para la salud pública, integrando aspectos de sostenibilidad y economía circular. El proceso de producción del biocarbón implica calentar la materia orgánica en ausencia de oxígeno, creando un material carbonizado con una superficie ideal para adsorber arsénico. Posteriormente, el biocarbón se activa con hierro, lo que mejora su capacidad de retención del contaminante.
Actualmente, el desarrollo de esta tecnología avanza hacia su aplicación práctica, con planes para construir un filtro de adsorción y evaluar su rendimiento en condiciones reales, con el objetivo de implementarlo en áreas afectadas por la contaminación natural del agua con arsénico.

