Muchas personas afirman experimentar dolor en las articulaciones antes de que se produzcan cambios en el clima, como la llegada de la lluvia o el frío, lo que sugiere que sus cuerpos podrían tener un “sexto sentido” para anticipar el clima. Esta percepción ha llevado a diversas teorías que intentan explicar cómo los factores ambientales pueden afectar el dolor articular. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿existe una base científica que respalde esta afirmación o nuestras articulaciones son más confiables que las predicciones meteorológicas? Aunque la ciencia ha abordado este tema, los resultados no son concluyentes, según ScienceAlert.
Dolor de articulaciones y clima: ¿coincidencia o conexión?
Una de las hipótesis más destacadas en la investigación científica es que los cambios en la presión barométrica pueden influir en el malestar articular. La presión barométrica se refiere al peso del aire que nos rodea, el cual varía con la altitud y las condiciones meteorológicas. Generalmente, una presión barométrica alta indica un clima estable, con cielos despejados y vientos suaves, mientras que una presión baja suele anticipar condiciones inestables, como cielos nublados, lluvias y mayor humedad. Antes de un cambio climático significativo, la presión tiende a disminuir, lo que podría provocar que los tejidos dentro de las articulaciones se expandan, aumentando la presión sobre los nervios y causando dolor.
Investigaciones científicas sobre el dolor articular
La ciencia ha realizado varios estudios para investigar la relación entre la presión barométrica y el dolor articular. Algunos de estos estudios han encontrado una correlación entre la disminución de la presión y el aumento del dolor en personas que padecen osteoartritis. Sin embargo, otros estudios no han logrado establecer esta conexión de manera consistente, como señala Science Alert.
Un estudio realizado por científicos de la Universidad Nacional de Asunción en Paraguay encuestó a 147 transeúntes y descubrió que la mayoría de los participantes reportaron sentir dolor en las articulaciones antes de un cambio en el clima. Este hallazgo sugiere que existe una percepción generalizada de que el clima afecta el dolor articular.
Además, un proyecto de ciencia ciudadana denominado Nublado con Probabilidades de Dolor utilizó una aplicación móvil para rastrear el dolor articular y su posible relación con los cambios en la presión atmosférica. Este estudio encontró una asociación entre la caída de presión y el aumento del dolor en las articulaciones, pero también destacó que las experiencias de dolor relacionadas con el clima varían significativamente entre las personas.
Variabilidad en la percepción del dolor
Los resultados de estas investigaciones sugieren que, aunque los cambios en la presión barométrica pueden tener un impacto en el dolor articular de algunas personas, las respuestas no son uniformes. La relación entre el dolor y el clima parece depender de una interacción compleja de factores, que incluyen la condición articular del individuo y su sensibilidad al dolor. Por el momento, no existe una respuesta definitiva sobre la conexión entre el dolor articular y los cambios meteorológicos. A pesar de que muchas personas creen sentir el clima en sus huesos, la relación entre el dolor articular y las condiciones climáticas sigue siendo un tema de investigación sin conclusiones claras.

