
Muchas personas enfrentan una extraña paradoja cada noche: tras un día completo de anhelar el momento de irse a la cama, al momento de meterse en ella, el sueño parece desvanecerse. Este fenómeno, que puede parecer inexplicable, ha sido objeto de estudio por parte de especialistas en medicina del sueño, quienes han identificado diversas razones que explican este comportamiento.
Asociaciones del cerebro con el espacio
Según lo que explicó Philip Gehrman, profesor asistente de psiquiatría en la Universidad de Pensilvania, el problema radica en la forma en que el cerebro asocia ciertos espacios con estados específicos. Cuando una persona se duerme con facilidad en un sillón, es posible que su cuerpo haya aprendido a vincular la cama con la vigilia, en lugar de con el descanso. Gehrman comentó: “Si eres un buen dormilón, entonces probablemente te acuestas y duermes. Así que cuando te metes en la cama, activas esta respuesta automática de somnolencia”. Sin embargo, si una persona pasa la noche dando vueltas sin poder dormir, termina asociando la cama con el insomnio en lugar de con el sueño.
Factores que contribuyen al insomnio
Las razones detrás de esta asociación son variadas. Una de ellas es la exposición a pantallas antes de dormir. Los dispositivos electrónicos emiten luz azul, la cual suprime la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Además, el uso de computadoras y teléfonos refuerza la idea de que ese espacio es para la actividad y no para el descanso.
Ronald Chervin, director del Centro de Trastornos del Sueño en Michigan, también señala que eventos estresantes, como la pérdida de un empleo o la muerte de un ser querido, pueden alterar los patrones de sueño. En estos casos, la preocupación genera insomnio, y si este se repite con frecuencia, el estado de alerta se perpetúa. Este fenómeno es conocido como insomnio psicofisiológico.
Interrupciones en la somnolencia
Por otro lado, Lisa Strauss, psicóloga especialista en trastornos del sueño en Massachusetts, presentó en The Washington Post otra explicación que se basa en la activación repentina que ocurre al moverse del sillón a la cama. Al levantarse y caminar hacia la habitación, la mente se activa, lo que interrumpe la somnolencia que se había acumulado. Recuperar esa somnolencia puede llevar entre 10 y 20 minutos, que es el tiempo promedio que toma dormirse en condiciones ideales de oscuridad y calma.
Estrategias para revertir el insomnio
Existen diversas estrategias que pueden ayudar a revertir este problema. La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (CBT-I, por sus siglas en inglés) es una de las soluciones más efectivas, ya que busca reentrenar a la persona para que vuelva a asociar la cama con el sueño. Chervin aconseja en Times que uno de los principales consejos es usar la cama solo para dormir, evitando actividades como mirar televisión o leer en el teléfono. Se recomienda realizar algo relajante hasta sentir somnolencia.
Establecer una rutina constante también es fundamental. Strauss señala que quienes intentan acostarse deben estar listos para experimentar un “segundo aire” que los mantiene despiertos. Evitar la luz brillante y mantener un horario fijo de despertar, incluso los fines de semana, puede ayudar a regular el ritmo circadiano.
Además, Strauss menciona la importancia de evitar la “ansia por dormir”, que es una especie de ansiedad por conciliar el sueño que, paradójicamente, dificulta el proceso. La presión y la frustración pueden agravar el insomnio. Una recomendación adicional es encontrar algo en qué concentrarse, como escuchar un audiolibro o pensar en una lista de palabras que empiecen con una letra específica.