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Los problemas digestivos podrían anticipar el Parkinson, advierte un estudio reciente

Estudio revela vínculo entre daños digestivos y el desarrollo del Parkinson en el futuro.
Estudio revela vínculo entre daños digestivos y el desarrollo del Parkinson en el futuro.

La enfermedad de Parkinson podría originarse en el sistema digestivo, según un estudio que relaciona daños gastrointestinales con su desarrollo.

La enfermedad de Parkinson podría tener su origen en el sistema digestivo, según un estudio reciente que ha revelado una relación significativa entre los daños en el tracto gastrointestinal superior y el desarrollo de esta patología neurológica. La investigación, llevada a cabo por el Beth Israel Deaconess Medical Center (BIDMC) en Boston, indica que las personas que presentan un revestimiento mucoso dañado en la parte del sistema digestivo son un 76% más propensas a desarrollar la enfermedad de Parkinson. Los resultados de este estudio fueron publicados en la revista JAMA Network Open.

De acuerdo con un informe de FOX News Digital, el estudio involucró a 9,350 pacientes con una edad promedio de 52 años, quienes se sometieron a una endoscopia digestiva alta entre los años 2000 y 2005 en Mass General Brigham. Los investigadores encontraron que aquellos que presentaban “daño mucosal” tenían un riesgo elevado de ser diagnosticados con Parkinson, con un diagnóstico medio que se producía 14.2 años después de detectar el daño en la mucosa. La mucosa, también conocida como membrana, es un tejido blando que recubre los conductos de los órganos respiratorios y reproductivos.

La gastroenteróloga Trisha Pasricha, MD, quien es la autora principal del estudio y profesora de medicina en la Harvard Medical School, indicó que muchos de los pacientes recordaban haber experimentado problemas gastrointestinales, como estreñimiento o náuseas, antes de ser diagnosticados con la enfermedad de Parkinson. “Ahora sabemos que estos síntomas digestivos anticipan un futuro diagnóstico de Parkinson”, comentó Pasricha.

Earnest Lee Murray, un neurólogo certificado en Jackson-Madison County, Jackson, Tennessee, quien no estuvo involucrado en el estudio, confirmó que la frecuencia de disfunciones no motoras suele aparecer antes que los síntomas motores, como la rigidez y los temblores. Esta observación refuerza la teoría de que la enfermedad podría originarse en el sistema digestivo y viajar al cerebro a través del nervio vago.

Las causas del daño mucosal pueden ser variadas e incluyen el consumo de antiinflamatorios no esteroides (AINEs) como el ibuprofeno, el alcohol, el estrés y las infecciones bacterianas, como la de Helicobacter pylori. Aunque el estudio se centró en aquellos cuyos daños gástricos eran lo suficientemente severos como para requerir una endoscopia, es común que las personas experimenten problemas en el intestino a lo largo de su vida. Sin embargo, aún no se ha determinado cómo estos problemas menores afectan la salud gastrointestinal en relación con la enfermedad de Parkinson.

La investigación también señala que no está claro si la lesión en la mucosa es la que desencadena la depleción del neurotransmisor dopamina, que es el causante de los síntomas de la enfermedad, o si esta depleción es la primera señal de un problema que eventualmente lleva a los síntomas característicos de la enfermedad de Parkinson. Pasricha destacó que “el intestino y el cerebro están conectados de manera bidireccional”, lo que sugiere que entender mejor esta conexión podría abrir nuevas vías para intervenciones tempranas y estrategias de tratamiento para muchas enfermedades.

El estudio fue financiado por el National Institute on Aging, la American Gastroenterological Association y la Universidad de Harvard.

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