Durante agosto, mes de la lactancia, compartimos experiencias sobre el apoyo recibido y los desafíos de amamantar al regresar al trabajo. Conoce testimonios y estadísticas.
Durante el mes de agosto, que se conmemora como el Mes de la Lactancia, se llevó a cabo una conversación en Instagram con seguidores sobre sus experiencias relacionadas con la lactancia. Se abordaron temas como el apoyo recibido, la sensación de contención por parte del entorno y la posibilidad de continuar lactando tras el regreso al trabajo, ya sea después de finalizar la licencia o en el caso de trabajadores informales e independientes, una situación bastante común en el país.
Algunos testimonios compartidos en redes sociales reflejan las diversas experiencias vividas. Una de las participantes mencionó: “Respecto a mi camino en la lactancia, sobre todo recibí críticas, opiniones no pedidas y comentarios hirientes”. En relación a la extracción de leche en el trabajo, otra madre expresó que solicitó un lugar higiénico para hacerlo, pero le ofrecieron un espacio en el baño. En cuanto a la maternidad, se destacó que la ley establece un mes y medio de licencia antes y después del parto.
Los relatos abarcan una amplia gama de experiencias, muchas de las cuales valoran el apoyo de la pareja y los colegas. Sin embargo, un aspecto común que se debe considerar es que la mayoría de las mujeres encontró dificultades para acceder a lugares de contención y espacios adecuados para la extracción y conservación de la leche, conocidos formalmente como lactarios. En este contexto, una encuesta realizada por la consultora Voices hace unos años reveló que ocho de cada diez mujeres manifestaron que les resultó complicado combinar la lactancia con el trabajo. De hecho, el 65% de las encuestadas que necesitaban extraerse leche lo hacían en el baño.
Además, un 46,4% de las empresas en Argentina afirma llevar a cabo acciones para facilitar la lactancia, aunque solo un 9,8% cuenta con salas de lactancia, según información del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, a través de la Encuesta de Indicadores Laborales, titulada “La agenda de género en las empresas privadas” (2022).
Para que la experiencia de lactancia sea integral y satisfactoria para la mujer, es fundamental contar con el apoyo de la pareja y del círculo cercano, que incluye padres, hermanos, vecinos y amigos. Estas personas pueden conformar una red de cuidado que brinde el sostén necesario para que la mujer pueda continuar con su lactancia al regresar al trabajo. En muchos casos, la carga económica del hogar recae sobre la mujer, quien también asume las tareas domésticas, lo que puede resultar agobiante. Esta situación genera una carga emocional y física que se suma a la necesidad de contar con un soporte mínimo indispensable.
Una noticia alentadora es que, a diferencia de otros países de la región, la tasa de lactancia exclusiva hasta los seis meses ha mostrado un crecimiento sostenido, incrementándose en un 50% en la última década, pasando del 30% al 45%. Esta cifra refleja los grandes esfuerzos que se están realizando, aunque aún queda mucho por mejorar. La legislación actual establece un período de 45 días de licencia por maternidad, pero surgen contradicciones, ya que se recomienda que la lactancia se complemente con otros alimentos a partir de los seis meses.
El derecho a la lactancia está incluido dentro de la alimentación, y el Estado tiene la responsabilidad de garantizarlo. Existen legislaciones específicas, como la Ley 1000 de maternidad, que aportan elementos para establecer un marco adecuado que fomente la lactancia. Esta ley prevé que se destinen espacios cómodos e higiénicos para la extracción y conservación de la leche, permitiendo que las madres puedan regresar a sus hogares después de trabajar. Sin embargo, si una madre amamanta o se extrae leche durante varias horas, puede verse obligada a indicarle a su organismo que reduzca la producción, lo que puede llevar a problemas como obstrucciones o mastitis. Es vital que las madres puedan extraerse leche con la frecuencia necesaria para mantener la producción y evitar situaciones dolorosas.
En un mundo ideal, las madres podrían tomarse un año de licencia, contar con horarios flexibles, la posibilidad de teletrabajo y espacios adecuados para conservar la leche, además de recibir el apoyo de sus superiores. Sin embargo, la realidad es que hay mucho por mejorar en este aspecto. Es fundamental que todos contribuyamos a concientizar sobre la importancia de garantizar los derechos de las madres que amamantan a sus hijos e hijas. Cada experiencia de maternidad es única y debe ser respetada, permitiendo el mejor contexto posible para el desarrollo de un nuevo ser humano en las primeras etapas de su vida. Se continuará trabajando para garantizar este derecho, ya que, como señala Paola Santos, puericultora universitaria y psicóloga social, autora del libro “Yo doy teta, destete”, aún hay pendientes en el país respecto a este tema.

