Científicos de Suecia han llevado a cabo un estudio pionero que revela diferencias significativas en el riesgo cardiovascular y la mortalidad entre personas con diabetes tipo 1 y tipo 2, según el sexo y la edad. Este estudio fue presentado en el congreso anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes. Los resultados indican que los hombres jóvenes con diabetes tipo 1 presentan un mayor riesgo de muerte y enfermedad en comparación con sus pares, mientras que en las mujeres, los peores desenlaces se asocian a cualquier tipo de diabetes. Estos hallazgos, que se obtuvieron a partir de datos del Registro Nacional, ofrecen una nueva perspectiva sobre esta patología.
El análisis fue liderado por la doctora Vagia Patsoukaki y su equipo de la Universidad de Uppsala, e incluyó a un total de 404.026 pacientes suecos con diabetes tipo 1 y tipo 2, cuyas edades oscilaban entre los 18 y 84 años. Se observó que los pacientes menores de 50 años con diabetes tipo 1 tenían un 51% más de riesgo cardiovascular, así como 2,4 veces más probabilidades de sufrir un infarto de miocardio y 2,2 veces más de desarrollar insuficiencia cardíaca en comparación con sus pares. Sin embargo, esta tendencia se invierte en los grupos de mayor edad, donde las mujeres mayores mostraron un 25% menos de riesgo de infarto en comparación con los hombres de la misma edad. En el grupo de edad de 60 a 69 años, la reducción fue del 27% para las mujeres y del 47% para los hombres, mientras que en el grupo de 70 años o más, la reducción alcanzó el 17% para las mujeres y el 44% para los hombres.
Los investigadores también destacaron que, en todas las edades, la causa principal de mortalidad fueron quienes tenían diabetes tipo 1. Por ejemplo, en el grupo de edad de 59 años, el 38% del total de muertes se debió a esta enfermedad, en comparación con el 18% de aquellos con diabetes tipo 2. Estos resultados se mantuvieron incluso después de ajustar por factores modificables que resultaron ser determinantes, como la presión arterial, el colesterol, el control glucémico, la función renal, el tabaquismo, el peso corporal, la actividad física, el nivel educativo y, especialmente, el tiempo de evolución de la diabetes.
En general, se observó que los hombres tenían un 35% más de riesgo de infarto y un 34% más de riesgo total en comparación con las mujeres. Sin embargo, este efecto protector en las mujeres es menos marcado, probablemente debido a la exposición prolongada a niveles elevados de glucosa desde una edad temprana. La doctora Patsoukaki explicó que las mujeres suelen ser diagnosticadas de diabetes a una edad más temprana, lo que prolonga la hiperglucemia y aumenta el daño a lo largo de su vida. Además, señaló que las mujeres pueden perder parte de su protección hormonal natural contra las enfermedades cardíacas, mientras que los hombres tienden a acumular riesgos como la obesidad y la hipertensión, así como estilos de vida poco saludables, lo que agrava su pronóstico, especialmente si el diagnóstico se realiza de forma tardía.
Un aspecto relevante del análisis fue el tiempo que los pacientes habían convivido con la diabetes, que fue de media 24 años para los hombres y 9,2 años para las mujeres. Al eliminar la variable de duración, se mostró que la prevalencia de complicaciones y la inflamación subyacente eran similares en ambos sexos. Según la doctora Patsoukaki, “la diabetes elevada conlleva una alta acumulación de factores dañinos”. Los autores del estudio subrayan la necesidad de un manejo intensivo y de estrategias preventivas continuas para la diabetes, especialmente en los jóvenes. Recomendaron una evaluación clínica diferenciada por edad para optimizar la prevención y el tratamiento de las complicaciones cardiovasculares. Resaltaron que las diferencias observadas entre los tipos de diabetes pueden servir como guía para una valoración precisa y personalizada de la población diabética.

