
Cada 29 de septiembre, el Día Mundial del Corazón resalta la importancia de prevenir enfermedades cardiovasculares. Adopta hábitos saludables y cuida tu corazón.
Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha que tiene como objetivo concienciar a la población sobre la importancia de prevenir las enfermedades cardiovasculares, las cuales son responsables de millones de muertes en todo el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los infartos de miocardio y otros problemas cardíacos causan más de 17 millones de muertes anuales, cifra que se estima que alcanzará los 23 millones para el año 2030. En el contexto de Argentina, las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte, con aproximadamente 100,000 vidas perdidas cada año. Sin embargo, este panorama puede ser revertido en gran medida.
La adopción de hábitos saludables y el seguimiento de dietas equilibradas, como la dieta mediterránea, se presentan como una vía efectiva para reducir el riesgo de sufrir este tipo de enfermedades. La dieta mediterránea, que tiene su origen en los países que bordean el Mar Mediterráneo, como Italia y Grecia, se basa en el consumo abundante de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva. Este patrón alimentario se caracteriza por ser rico en grasas saludables, principalmente las que provienen del aceite de oliva, y por limitar el consumo de productos de origen animal. En lugar de priorizar las carnes rojas, la dieta mediterránea enfatiza el consumo de pescados y mariscos.
Los beneficios para la salud de esta dieta han sido respaldados por estudios recientes, como uno publicado en JAMA Network Open, que demostró que seguir una dieta mediterránea durante al menos ocho semanas puede reducir significativamente los niveles de presión arterial y colesterol, dos factores de riesgo cardíaco. Además, esta alimentación está asociada con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades neurodegenerativas. Las grasas insaturadas que se obtienen del aceite de oliva y de los pescados ayudan a disminuir el LDL (colesterol “malo”) y a aumentar el HDL (colesterol “bueno”).
El doctor José Francisco López-Gil, investigador de la Universidad de las Américas en Quito, señala que adoptar hábitos saludables desde la infancia también puede ayudar a prevenir la aparición de trastornos metabólicos e hipertensión en etapas posteriores de la vida. Existen otros enfoques dietéticos eficaces para la prevención de enfermedades cardiovasculares, entre ellos la dieta DASH, que ha sido diseñada específicamente para este propósito, y la dieta pescetariana, que excluye las carnes rojas.
Ambas dietas comparten principios similares, siendo ricas en fibra, bajas en grasas saturadas y enfocadas en el consumo de alimentos frescos y naturales, lo que resulta beneficioso para la salud cardiovascular. Para cuidar del corazón y mantener una vida saludable, la Asociación Americana del Corazón (AHA) y la Clínica Mayo sugieren algunos cambios efectivos que pueden ser incorporados en la rutina diaria. Estos incluyen controlar el tamaño de las porciones, limitar el consumo de sal y sodio, reducir las grasas trans, mantenerse activo, evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol. La incorporación de estos hábitos en una alimentación balanceada contribuye a una vida saludable y prolongada.