
Desconectar el calentador de agua cuando no se usa reduce riesgos de incendios y ahorra en la factura eléctrica. Asegura su correcta instalación y mantenimiento.
Tras la reciente descongelación de las tarifas eléctricas en Chile, muchas familias han comenzado a implementar diversas estrategias para optimizar su consumo energético y reducir gastos. Una de las prácticas más comunes consiste en desconectar aquellos electrodomésticos que no son esenciales cuando no se encuentran en uso o al momento de salir de casa. Esta medida no solo tiene como objetivo disminuir el costo de las facturas, sino que también busca garantizar la seguridad en el hogar.
Un electrodoméstico que merece especial atención en este contexto es el calentador de agua, también conocido como calefón. Este dispositivo es fundamental para proporcionar agua caliente en diversas actividades domésticas. Sin embargo, es importante destacar que un uso inadecuado del calentador puede transformarlo en una fuente considerable de peligro.
Uno de los principales riesgos asociados a los calentadores de agua es el sobrecalentamiento, un problema que es más común en modelos antiguos o que no han recibido el mantenimiento adecuado. En estos casos, los componentes del aparato pueden fallar, lo que incrementa la probabilidad de sufrir fallos eléctricos o fugas de gas. En el caso de los calentadores eléctricos, los cortocircuitos o fallas en el aislamiento pueden provocar chispas y un sobrecalentamiento del dispositivo. En ambas situaciones, el riesgo de incendio se eleva significativamente si el aparato permanece encendido sin supervisión.
Por lo tanto, desconectar el calentador de agua cuando no se necesita se presenta como una de las recomendaciones más efectivas para mitigar estos riesgos. Esta acción no solo ayuda a prevenir posibles siniestros en el hogar, sino que también contribuye a mejorar la eficiencia energética y a reducir los costos asociados al consumo eléctrico.
Además de la recomendación de apagar el calentador de agua cuando no está en uso, es fundamental asegurar que el dispositivo esté correctamente instalado. Esto implica ubicar el calentador lejos de materiales inflamables y garantizar que cuente con una ventilación adecuada, especialmente en los modelos que funcionan a gas. Asimismo, el mantenimiento del calentador debe ser realizado por un profesional capacitado, lo que asegura su correcto funcionamiento y minimiza los riesgos asociados.