La quinta noche del Festival de Viña del Mar culminó con un espectáculo impactante a cargo de Yandel Sinfónico, quien ofreció una innovadora fusión entre el reguetón y la música sinfónica, sorprendiendo a los asistentes con su propuesta.
El artista, conocido por su trayectoria junto a Wisin en la década de 2000, interpretó varios de sus éxitos más emblemáticos, logrando que el público de la Quinta Vergara cantara al unísono. La presentación fue un hito en el festival, donde la energía del reguetón se combinó con la sofisticación de una orquesta sinfónica, compuesta por más de 50 músicos.
Mauricio Jürgensen, periodista musical, comentó sobre la singularidad de la actuación, señalando que la combinación de géneros era inusual. “Uno decía que esto es tan raro porque no son géneros que dialoguen entre sí. La voz no es algo que se distinga en el mundo del reguetón para llegar a ese formato sinfónico”, expresó. Sin embargo, Jürgensen reconoció que, para su sorpresa, la mezcla resultó efectiva, aunque con un “equilibrio bien engañoso”.
El periodista describió la experiencia como un “traje de gala” para el reguetón, donde, a pesar de la orquestación, el ritmo característico del género se mantuvo intacto. Destacó que la inclusión de instrumentos de cuerda y la gran cantidad de músicos en el escenario elevó el estatus del reguetón, convirtiéndolo en un “canon” musical. “Lo simbólico es convertir el reguetón en canon (…) deja el estatus del reguetón en otro nivel”, concluyó Jürgensen.
El Festival de Viña del Mar, que se ha consolidado como uno de los eventos musicales más importantes de América Latina, continúa atrayendo a artistas de diversos géneros, ofreciendo al público una experiencia única que mezcla tradición y modernidad.

