
Wally, el icónico personaje de Martin Handford, ha cautivado a generaciones con su desafío visual. Conoce su historia y el fenómeno que creó.
Es probable que las personas nacidas en las décadas de 1980 y 1990 reconozcan a Wally, un personaje icónico que se caracteriza por su altura, gafas, camiseta a rayas rojas y blancas, gorro a juego, pantalones azules y un bastón. Este personaje se ha convertido en uno de los más buscados del mundo, no por haber cometido delitos, sino por haber alcanzado un estatus de fenómeno literario que ha perdurado a lo largo de los años. Wally se ha transformado en un símbolo de la cultura popular gracias a una serie de libros que, más allá de su contenido textual, presentan el atractivo desafío de localizar a Wally en medio de multitudes y escenarios repletos de detalles.
A pesar de que han pasado casi 40 años desde su creación, muchos desconocen la historia detrás de este personaje y de su creador, el británico Martin Handford. En 1987, Handford publicó oficialmente ‘¿Dónde está Wally?’ (título original en inglés: Where’s Wally?), una serie de libros que no están diseñados para ser leídos de manera convencional, sino que invitan a los lectores a participar en un juego visual. El objetivo principal es encontrar a Wally en cada página ilustrada, que presenta diversas escenas diseñadas para confundir al lector.
La idea de Wally se originó a partir de la pasión de Handford por el dibujo y la creación de escenas complejas y detalladas desde su infancia. Durante su etapa escolar en Hampstead, Inglaterra, Handford disfrutaba de crear ilustraciones llenas de personajes realizando diversas actividades. Posteriormente, asistió a la Escuela de Arte y Tecnología de Maidstone, donde pudo desarrollar su creatividad. Sin embargo, sus inicios como artista no fueron sencillos, ya que su principal fuente de ingresos provenía de encargos para ilustrar multitudes y escenas abarrotadas de personas. En 1986, una editorial le solicitó que incluyera un personaje distintivo en sus ilustraciones, lo que llevó a la creación de Wally.
Handford se inspiró en los juegos de su infancia, donde utilizaba soldados de plástico en batallas masivas en su habitación. Presentó su proyecto de literatura infantil a la editorial, y la idea fue bien recibida por los editores y directores artísticos, quienes comenzaron a trabajar en el libro. La creación de cada página representaba un desafío considerable, ya que debía incluir múltiples detalles, chistes ocultos y, sobre todo, la pregunta de dónde encontrar a Wally, de modo que no fuera fácil de localizar.
El diseño y vestimenta de Wally fueron concebidos para representar a un personaje nerd e introvertido que se perdía entre la multitud. Handford, de manera introspectiva, se burlaba de sí mismo al crear a Wally como su álter ego en un mundo imaginario, compartiendo características como el amor por los viajes y una naturaleza despreocupada. El libro fue diseñado para atraer a niños y adolescentes que no eran particularmente ávidos lectores, y rápidamente se convirtió en un éxito de ventas en el Reino Unido, extendiéndose posteriormente a nivel global.
Con motivo del décimo aniversario de ‘¿Dónde está Wally?’, Handford decidió añadir nuevos desafíos a las búsquedas, introduciendo personajes adicionales que alcanzaron popularidad similar a la de Wally. Entre estos nuevos personajes se encuentran el mago Barbablanca, Wenda (una versión femenina de Wally), el perro Woof y Odlaw, un villano que se asemeja a Wally pero que viste de amarillo y negro. El nombre de Odlaw es un juego de palabras, ya que significa “Waldo” al revés, nombre con el que se conoce a Wally en Estados Unidos. Este cambio de nombre se adapta a la cultura estadounidense, y el personaje ha sido traducido a más de 30 idiomas, siendo conocido como Willy en Noruega, Walter en Alemania y Charlie en Francia, entre otros.
Según el propio Handford, el éxito de su obra radica en que no solo ofrece un desafío entretenido y colorido, sino que también tiene un carácter didáctico, ayudando a los niños a agudizar su percepción visual. La colección de libros ha crecido hasta incluir más de 20 tomos. A pesar de que el reconocimiento hacia Handford ha tardado en llegar, la distribución de sus libros en más de 30 países, el lanzamiento de nuevos productos relacionados con la saga, como cuadernos, pósteres, alfombras, camisetas y cojines, así como adaptaciones a plataformas como videojuegos, series de televisión y cómics, han consolidado a Wally como un ícono de la cultura pop y de la historia reciente.
Cada una de las detalladas escenas que componen los libros requiere aproximadamente ocho semanas de trabajo por parte de Handford, lo que implica un proceso meticuloso de creación y edición. Este esfuerzo ha dado como resultado más de 55 millones de copias vendidas, además de innumerables juegos y aplicaciones para dispositivos móviles, incluyendo una versión en Google Maps. La imagen de Wally y su industria han generado ingresos significativos, consolidando su lugar en la cultura popular contemporánea.