Viajar con un bebé puede ser un desafío, especialmente en vuelos largos o con escalas. La experiencia en aeropuertos concurridos y los cambios de presión, junto con el espacio limitado en los aviones, presentan retos únicos para los padres primerizos. Sin embargo, con la planificación adecuada y algunos consejos prácticos, es posible hacer que esta experiencia sea más llevadera para toda la familia. Más allá de empacar lo esencial y organizar la logística, la clave para un viaje exitoso radica en comprender las necesidades específicas del bebé durante el vuelo. Desde elegir el mejor momento para viajar hasta garantizar su comodidad y seguridad a bordo, cada decisión puede marcar una diferencia significativa.
La edad adecuada para volar
Según Healthy Children, un sitio dedicado al cuidado infantil de la Academia Americana de Pediatría en Estados Unidos, se recomienda esperar a que el bebé tenga al menos entre dos y tres meses de vida antes de volar. Los recién nacidos tienen un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas debido al contacto en aviones concurridos. Aunque técnicamente se permite volar a partir de los 7 días de vida, hacerlo después de este periodo resulta mucho más seguro.
Asientos y seguridad en el vuelo
Respecto a la cuestión de si el bebé debe viajar en el regazo de un adulto o en su propio asiento, las aerolíneas permiten que los menores de dos años viajen gratis en el regazo de un adulto. Sin embargo, la Administración Federal de Aviación (FAA) recomienda que los bebés utilicen un asiento con un sistema de retención infantil aprobado. “La turbulencia es la principal causa de lesiones infantiles en el avión”, afirma Healthy Children.
Para garantizar la seguridad del bebé, se sugiere que:
– Los bebés pesen menos de 9 kg.
– Los niños entre 18 meses y 4 años utilicen asientos cómodos.
– Optar por un asiento cerca de la ventana, ya que el pasillo puede representar un peligro debido al tránsito de carritos y bebidas calientes, así como a posibles objetos que caigan de los compartimentos superiores.
Algunas aerolíneas ofrecen opciones como moisés o “skycots”, especialmente en vuelos internacionales. Estos suelen estar disponibles para bebés de hasta 6 meses y deben ser reservados con anticipación.
Consejos para un vuelo más cómodo
Para que el viaje sea más llevadero, se recomiendan las siguientes estrategias:
– Vestir al bebé con capas para adaptarse a los cambios de temperatura.
– Proteger los oídos del bebé durante el despegue y el aterrizaje.
– Reducir el ruido en el entorno del bebé.
Además, se sugiere programar el vuelo en horarios que coincidan con los hábitos de sueño del bebé, para que pueda descansar durante el viaje.
Qué hacer si el bebé llora
A pesar de la planificación, es posible que el bebé llore durante el vuelo, lo cual es completamente normal. Es importante mantener la calma y no desesperarse ante la mirada desaprobadora de otros pasajeros. “Recuerde que cada persona que mira con desaprobación ha pasado por lo mismo y tiene mucha empatía”, aconsejan los expertos.
Para ayudar a calmar al bebé, se recomienda llevar juguetes, libros e incluso videos descargados en algún dispositivo para mantenerlo entretenido. Se sugiere el uso de pantallas a partir de los 2 años, ya que podrían ser una solución de emergencia en caso de que el bebé se sienta incómodo.

