
En un ambiente académico donde el estrés es una constante, una investigación reciente demostró que la interacción breve con un perro puede reducir significativamente la ansiedad y mejorar el bienestar de los estudiantes.
Estudio sobre la interacción con perros en estudiantes universitarios
Un estudio realizado en la Universidad Chiang Mai, en Tailandia, y publicado en la revista PLOS ONE, encontró que pasar 15 minutos con un perro disminuye los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y reduce la frecuencia cardíaca de los jóvenes universitarios. Este hallazgo sugiere que incluso los perros que no están certificados como terapia pueden tener un impacto positivo en la salud mental de los estudiantes, abriendo la puerta a nuevas estrategias de manejo del estrés en las universidades.
Detalles del experimento
El experimento, que no requirió entrenamiento previo, fue liderado por Jaruwan Khonmee de la Facultad de Medicina Veterinaria. Contó con la participación de 122 estudiantes que presentaban niveles de ansiedad moderados a altos. Los voluntarios interactuaron con seis perros, cinco de los cuales eran chihuahuas y uno un pastor Shetland, seleccionados por su temperamento amigable, aunque no estaban certificados para asistencia terapéutica.
La interacción se llevó a cabo en la biblioteca principal de la universidad, un espacio clave para la concentración en el estudio, pero también se asoció a que los participantes fueron sometidos a una serie de pruebas antes y después de la interacción con los perros. Estas pruebas incluyeron un cuestionario sobre la presión arterial y la recolección de muestras de saliva. Además, se evaluaron muestras de heces de los perros con el objetivo de determinar si la interacción les generaba algún cambio fisiológico.
Resultados del estudio
Los resultados del estudio fueron contundentes. Los participantes que jugaron con los perros durante 15 minutos reportaron una reducción del 33.5% en sus niveles de estrés. Además, los análisis fisiológicos mostraron una disminución en los niveles de cortisol y una reducción en la frecuencia cardíaca. Curiosamente, el simple hecho de anticipar la interacción ya generaba un efecto positivo en los estudiantes. Comenzaron a mostrar signos de reducción del estrés incluso antes de encontrarse con los perros, cuando se les proporcionó información sobre la actividad, incluyendo el nombre y la personalidad de los perros.
Impacto en los perros
Los perros también experimentaron cambios durante el estudio. Mientras que sus niveles de estrés se mantuvieron estables durante el día de la interacción, una semana después se observó una reducción en sus niveles de estrés, lo que podría indicar que la experiencia fue, en general, positiva para ellos. Este dato sugiere que los modelos de intervención asistida por animales podrían beneficiarse en las universidades, demostrando que es necesario contar con estos animales en entornos académicos para obtener beneficios.
Implicaciones para futuras investigaciones
Estos hallazgos abren la posibilidad de futuras investigaciones a largo plazo sobre este tipo de intervenciones, así como su aplicación en otros contextos, como hospitales o comunidades en situación de vulnerabilidad. La presencia de perros amigables podría ofrecer un recurso valioso para los jóvenes, contribuyendo a su bienestar emocional y mental.