
La galería Biga presenta la exhibición titulada “En el plexo, la raíz”, que se adentra en la idiosincrasia de Tucumán a través de diversas expresiones artísticas. Esta muestra es el primer paso del proyecto Excéntrica, que tiene como objetivo visualizar artistas que trabajan fuera de Buenos Aires. La directora de la galería, Gabriela Campos, explica que el proyecto constará de dos exposiciones al año y que se inició con la colaboración de Cecilia Quinteros Macció para generar una situación federal que permita salir del concepto de Buenos Aires. Campos menciona que Tucumán fue elegido por su conexión con la identidad y el contacto previo que habían tenido en la Feria Salta, donde la experiencia fue positiva.
La curadora sostiene que el propósito de la exhibición es “mostrar qué pasa en el interior, en el plexo de la región, en la sociedad, en un pueblo, expresado artísticamente”. Se busca visualizar las provincias sin caer en cuestiones que están más de moda, planteando “otra visión vinculada a los entramados afectivos dentro de la construcción de la identidad y las raíces”.
En esta primera edición, se presentan obras de Eugenia Correa, Emiliano D’Amato, Mateo, Florencia Vivas y Jessica Morillo, quienes proponen distintos lenguajes que manifiestan una mirada sobre el terruño, construyendo experiencias personales. La curadora destaca que “la raíz” es una cuestión afectiva que construye nuestras raíces como seres humanos, algo que identifica el territorio y, al mismo tiempo, puede ser proyectado a nivel colectivo.
La pintora Cecilia Quinteros Macció, reconocida por su técnica preciosista, presenta su serie “El mandato”, que explora ciertas dinámicas de las relaciones familiares, muchas veces silenciadas o ignoradas de manera consciente. Macció explica que “las herencias cargan, desearlo o no, hijos predilectos o, en el otro extremo, invisibilizados”, y que estas dinámicas generan una mímesis que no permite romper con las expectativas familiares.
La artista trabaja con fotografías antiguas, realizando una investigación que extrapola información histórica a su propia historia familiar. En sus obras, los rostros asimilan, en algunos casos, casi son la misma persona, como en el caso de una madre e hija que, capturadas en una boda, expresan ambigüedad y cansancio. Macció menciona que “el ciclo ya está destinado a repetirse”, y que en otras obras, varones aparecen desdibujados, revelando la desaparición y eliminación de particularidades, lo que puede ser difícil de aceptar.
En algunas de sus obras, se despliegan constelaciones que forman pequeños firmamentos, sumando una lectura esotérica que sigue presente en la sociedad actual. La artista parece sugerir que los mandatos no son solo estructurales en el círculo íntimo, sino que también se extienden a otros ámbitos, incluso cuando se consideran inocentes.
Por su parte, Florencia Vivas, una referente textil en Latinoamérica, presenta una serie que es bastante inusual y que tiene un enfoque autobiográfico. En su obra, plantea la relación entre mujer, abuela, madre y nieta, y propone un juego entre material industrial y chapa para enfatizar la imagen y los gestos reconocibles. Vivas menciona que “la especie miriñaque” permite que sucedan cosas dentro de su obra, y que el tema del lobo feroz y el hilo rojo cultural son elementos que se incorporan a la estructura de su trabajo.
La curadora también destaca que “los pies están en la tierra, suspendidos en la incorporación de la naturaleza”, lo que conecta de manera política con el rol femenino en la región. Vivas utiliza objetos que parecen pertenecer a una cierta inocencia infantil, pero que también reflejan situaciones difíciles y de violencia.
Por otro lado, Emiliano D’Amato recrea flores de lapacho que se convierten en cabezas de osos hormigueros. D’Amato utiliza plástico, un material a menudo demonizado, para crear una fusión contradictoria entre la flora y fauna de Tucumán. Él explica que “todas estas tensiones configuran el territorio, van dándole forma y se vinculan con el mundo particular en el que estamos”, refiriéndose a las polaridades que se experimentan constantemente.
La exhibición se puede visitar en Del Arenales 1181, CABA, de lunes a viernes, de 10 a 19 horas, hasta el 6 de diciembre, con entrada gratuita.