Donald Trump asumió nuevamente la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero de 2025, tras superar diversas causas judiciales, incluyendo la insurrección del Capitolio en 2021. En su primer día en la Casa Blanca, firmó una serie de órdenes ejecutivas que marcaron un regreso contundente a su estilo de gobierno, caracterizado por decisiones rápidas y polémicas que buscan desmantelar las políticas de su predecesor, Joe Biden, y reafirmar su lema ‘Make America Great Again’.
Desde el inicio de su segundo mandato, Trump ha tomado medidas significativas. El mismo 20 de enero, indultó a miles de participantes del asalto al Capitolio y firmó una orden ejecutiva para eliminar la ciudadanía por nacimiento. Además, declaró una emergencia en la frontera con México, lo que intensificó su política migratoria. También retiró a Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud y de acuerdos medioambientales como el Acuerdo de París, y declaró una “emergencia energética nacional” para impulsar la explotación de recursos.
Durante febrero, Trump continuó con su agenda proteccionista, imponiendo aranceles del 25% a productos de México y Canadá, y del 10% a importaciones de China. A pesar de enfrentar bloqueos judiciales, mantuvo su promesa de deportaciones masivas y comenzó a implementar recortes de personal en agencias federales, en colaboración con Elon Musk.
En marzo, sus políticas comerciales provocaron agitación en los mercados financieros. Trump pronunció un discurso ante el Congreso y anunció aranceles adicionales sobre acero y aluminio, además de cancelar beneficios migratorios que afectaron a cientos de miles de personas. También inició una cruzada contra universidades, recortando subvenciones a instituciones como Harvard.
Al llegar a abril, Trump celebró sus primeros 100 días en el cargo con la declaración de una emergencia económica y la imposición de tarifas arancelarias a casi todas las importaciones. En mayo, presentó su propuesta de presupuesto para el año fiscal 2026, que incluía recortes significativos en el gasto federal, y realizó su primer viaje internacional a Arabia Saudita y otros países del Golfo, buscando atraer inversiones.
Junio fue testigo de protestas masivas en Estados Unidos bajo el lema “No Kings”, y de una ruptura pública entre Trump y Musk. En el ámbito internacional, Trump tomó decisiones militares al atacar instalaciones nucleares en Irán, lo que llevó a un cese al fuego tras 12 días de enfrentamientos.
En julio, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto fiscal que incluía recortes en programas sociales, mientras Texas enfrentaba una crisis por inundaciones. Trump logró un acuerdo comercial con la Unión Europea, pero mantuvo su postura dura en aranceles.
Agosto trajo nuevos aranceles y la federalización del Departamento de Policía de Washington D.C. Trump también ordenó una campaña militar contra cárteles de drogas en el Caribe y se reunió con el presidente ruso, Vladimir Putin, para discutir la guerra en Ucrania.
Septiembre estuvo marcado por la falta de un acuerdo presupuestario en el Congreso, lo que llevó a un posible cierre del Gobierno. Trump presentó un “plan de paz” para Gaza y descalificó la lucha antidrogas de Colombia, mientras que en octubre, el cierre del Gobierno se hizo realidad, afectando a miles de funcionarios.
En noviembre, se puso fin al cierre gubernamental más largo de la historia de Estados Unidos, mientras Trump intensificó las operaciones militares en el Caribe. Diciembre trajo tensiones diplomáticas con Colombia y Venezuela, culminando en la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, lo que generó un clima de tensión en las relaciones de Estados Unidos con América Latina.
A medida que avanza su segundo mandato, Trump ha intensificado sus presiones sobre Groenlandia y ha amenazado con acciones militares contra Irán, en un contexto de creciente inestabilidad en la región.

