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Sebastián Wainraich revela su visión sobre la política en su primera novela Patria familia

Sebastián Wainraich: "Los políticos no se sentirán representados en mi novela".
Sebastián Wainraich: "Los políticos no se sentirán representados en mi novela".

Desde hace más de 30 años, Sebastián Wainraich ha hecho de la radio y la televisión su segunda casa, creando climas de cercanía que envuelven a la audiencia como un buen abrazo. Sin embargo, es una persona sumamente inquieta que se ha animado a explorar otros espacios, como el teatro y el mundo del cine, además de haber viajado por 190 países. Actualmente, está presentando Patria familia, su primera novela, editada por Planeta. En esta obra, Wainraich despliega todas las temáticas que lo caracterizan: la radio, Atlanta, la religión y la culpa, para dar vida a Luis Alberto Camino, un personaje que se embarca en una frenética carrera por alcanzar la presidencia.

Una narrativa de ambición y poder

La novela se caracteriza por un ritmo acelerado y una tensión propia de un thriller, donde la ambición y el deseo de poder unen a los personajes en una peligrosa aventura. En Patria familia, el protagonista, Camino, es un hombre dispuesto a dejarlo todo para lograr su objetivo de convertirse en presidente. La narrativa entrelaza la voz interior de quienes rodean a Camino, creando una obra coral que explora las complejidades de la política y el poder en una Argentina que refleja los últimos treinta años de historia.

Este personaje, aunque no parece un político particular, posee muchas características que pueden ser identificadas en algunos políticos reales. La historia está anclada en constantes crisis que logran superar el momento actual, donde las redes sociales y las fake news juegan un rol importante a la hora de marcar la agenda. En este contexto cada vez más polarizado, los individuos pueden verse llevados a realizar sacrificios inimaginables, sumergiendo a los lectores en una narrativa decidida a explorar la ambición, la moralidad y la lucha interna entre deseos personales y responsabilidades públicas.

Reflexiones sobre la naturaleza humana

La obra ofrece un retrato fascinante de la contemporaneidad y plantea preguntas profundas sobre la naturaleza y el precio que estamos dispuestos a pagar por nuestros objetivos. La apariencia y la verdad a menudo se confunden, lo que lleva a cuestionar: ¿hasta dónde llegará un individuo por alcanzar su meta?

En una entrevista, Wainraich comentó: “Llevabas tiempo pensando en esta novela. ¿Por qué decidiste escribirla?” A lo que respondió: “No fue algo planeado; la idea simplemente apareció. La historia comenzó a formarse en mi cabeza a partir de la imagen de un candidato presidencial previa a las elecciones. No quería generalizar sobre los políticos, sino centrarme en cómo vive ese personaje, su entorno familiar y social”. Así surgió el universo que rodea a Camino.

El autor también mencionó que le interesa enviar un mensaje específico a través de la novela, enfocándose en construir y narrar una historia. “Solo al finalizar, entiendo de qué trata realmente. Siempre abordamos los mismos temas de la vida: amor, muerte, relaciones, sexo. Habla de eso, fuera de la norma: es judío, le gusta el fútbol, siente culpa. Es un psicópata, un negador que rechaza la terapia, y eso hizo que escribirlo fuera divertido”, explicó Wainraich.

Inspiración y personajes

Al ser preguntado sobre el proceso de inspiración y si cree que podrían existir rasgos reales en su protagonista, Wainraich respondió: “Creo que hay algo particular en él que está basado en la realidad, es posible que varios lo reconozcan, porque realmente conocemos la intimidad de los políticos. Ellos viven en un agotador deber de hablar bien de sí mismos y mal de sus rivales constantemente, lo cual limita mostrar su verdadera cara”.

El autor explora la invención de un partido y mezcla varios elementos. Curiosamente, el protagonista tiene una vida sexual intensa, justo después de que ocurrió la elección de Fernández. Aunque escribió esto antes, su editor en Planeta comentó que la coincidencia era notable, lo que llevó a Wainraich a pensar que podría no ser tan casual.

En un contexto social polarizado, se le preguntó cómo cree que será recibida la novela. Wainraich expresó: “No tengo idea. Pero creo que atraerá a los argentinos, ya que refleja nuestras costumbres no solo en el ámbito político, sino también en los medios, el periodismo, el matrimonio y la afectividad. Es una apología y una mirada crítica. Me parece interesante. Si alguien la interpreta como un favor contra la grieta, estará equivocado; el lector podrá sacar sus propias conclusiones”.

Proceso de escritura y publicación

Respecto al proceso de escritura, Wainraich aclaró: “La idea fue completamente mía. Empecé a escribirla y, una vez terminada, la presenté a la editorial. No hubo ningún acuerdo previo; simplemente me lancé a escribir”. Durante el proceso, compartió poco con otros, ya que suele ser reservado. “Al finalizar, muestro algunas partes a personas cercanas, valoro las críticas sinceras. Luego llevé el manuscrito a Planeta, les gustó y decidieron publicarla. Me siento afortunado y feliz”, añadió.

Cuando se le preguntó si le resultó fácil dejar de editarla, Wainraich comentó: “Fui yo quien decidió realmente; había que mandarla a imprimir. En las últimas etapas, revisé el texto constantemente hasta que el equipo dijo que no quedaba nada por corregir. En ese momento, aunque siempre podría haber seguido ajustando, supe que debía entregarla. Ahora, viendo las librerías, estoy contento con el resultado y tengo ganas de ver cómo lo reciben los lectores”.

Enfoque sobre los personajes y la cancelación

El autor evita juzgar a los personajes, y al respecto, explicó: “Intento comprender su lugar en lugar de juzgarlos, porque, en el fondo, ellos sufren. Aspira a ser presidente, y su meta actúa como una pantalla que oculta sus verdaderos sentimientos y niega aspectos esenciales de su vida. Usa su enorme ambición para cubrir sus emociones”.

Sin adelantar mucho sobre la trama, Wainraich abordó el tema de la cancelación, señalando que “todos los expuestos suelen ser juzgados de forma parcial: algunos reciben ataques intensos, otros, cosas iguales o peores, no. El tribunal social mediático decide quién cancelar, y sé que otorga una autoridad de superioridad moral. Es horrible que la masa condene a alguien sin pruebas o argumentos sólidos. El impulso colectivo marca y descarta más”.

El autor también se interesó en el rol de los medios en la imposición de candidatos y personajes, afirmando: “Sí, me divertía incluirlo en la historia, juzgarlo moralmente. Creo que es funcional a la trama, ya que permite explorar los límites, incluso en momentos solemnes, y exponer las contradicciones humanas. Recordemos que detrás de esas personas hay problemas, malos días, y deben mantener una fachada pública”.

Finalmente, se le preguntó sobre la recepción de la novela y cómo imagina que será. Wainraich concluyó: “La reacción dependerá de los lectores. Lo primero que imagino es que dirán que se sienten representados, o que se sentirán tocados y opten por ignorarlo. Algunos podrán estar orgullosos, generando distintas reacciones”.

En cuanto a la posibilidad de adaptar la novela a una serie o película, Wainraich mencionó: “Hemos hablado al respecto, pero quiero disfrutar del lanzamiento primero. Pienso que si se hace, requerirá un trabajo de estructura, especialmente para alternar entre el presente y el pasado. Algunas palabras y textos pueden sonar diferentes leídos en voz alta. Ahora, dejemos que tenga su propio desarrollo antes de pensar en adaptaciones”.

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