
La bienal SACO1.2 destaca por su enfoque en la intersección entre arte y ciencia, con la participación de más de 40 artistas de cinco continentes y la activación cultural de un edificio industrial en desuso. Este evento también incluyó el primer Congreso Regional, donde se reunieron científicos, académicos y artistas tanto nacionales como internacionales, así como líderes de la región. Desde su creación, uno de los propósitos fundamentales de SACO ha sido fomentar la conexión entre el arte y la ciencia, utilizando como estrategia las residencias artísticas en el desierto de Atacama, conocido por tener uno de los cielos más limpios del mundo, lo que ha permitido un notable desarrollo de la astronomía en la zona. Los artistas que participan en estas residencias tienen la oportunidad de investigar, documentar y colaborar con académicos de la Universidad de Antofagasta y la Universidad Católica del Norte. Además, cuentan con el respaldo de la ESO Chile y tienen la posibilidad de visitar algunos de los observatorios más importantes del mundo, como el Paranal y ALMA.
Una de las artistas destacadas en esta edición es la brasileña Ursula Tautz, quien llegó a Antofagasta en 2024 como parte de la residencia temática de Arte y Astronomía organizada por SACO. Su trabajo se centra en el tiempo y los recuerdos, tanto íntimos como colectivos, que influyen en nuestra percepción del mundo. Tautz utiliza un enfoque multidisciplinario que abarca la filosofía, la física, la arquitectura y la cosmología, con el objetivo de crear experiencias sensoriales que transformen el espacio. En su obra titulada Volvamos al silencio: al silencio de las palabras que vienen del silencio, Tautz incorpora símbolos andinos, como la escalera que representa el espacio y la espiral que simboliza el tiempo. Su interacción con astrónomos locales y su visita a observatorios como Paranal le permitieron enriquecer su trabajo con referencias científicas y la poesía de Vicente Huidobro, que tuvo un profundo impacto en ella.
Tautz menciona: “En universidades, observatorios o al aire libre en la calle, los físicos-astrónomos-filósofos-científicos-poetas chilenos me enseñaron a leer la poesía de las estrellas, uniendo cielo y tierra, pasado y futuro. Así fue como también descubrí y me enamoré de la obra de Vicente Huidobro”. Como parte de la bienal, Tautz creó una gran escultura de papel en forma de escalera en espiral, que se exhibe en la entrada de la bienal. Esta obra fue elaborada con páginas de libros que han sido prohibidos o censurados en diferentes épocas, aludiendo a los conceptos andinos de tiempo y espacio, que son concurrentes e indivisibles. La escultura, de color blanco, fue tratada con un pigmento que refleja la luz solar, simbolizando la conexión entre los ciclos naturales y el conocimiento humano. Para Tautz, la astronomía es inseparable de la imaginación, que es el motor de todo conocimiento.
Otra artista que participó en SACO1.2 es la argentina Giovana Zuccarino, quien es fotógrafa y geóloga. Zuccarino investiga la historia de la astronomía y la fotografía científica. En esta bienal, presentó su obra Ambrotos, una serie lunar realizada con el telescopio Gautier de 1882, un instrumento que estuvo vinculado a la fallida campaña franco-argentina para registrar el Tránsito de Venus. La obra se basa en la técnica artesanal del ambrotipo, donde una emulsión líquida se aplica sobre vidrio y se revela en el momento, lo que hace que cada imagen sea única. Las fotografías de la luna están impresas en una serie de vidrios dispuestos en hilera.
Zuccarino explica: “La luz de la luna atraviesa el lente y se posa sobre la superficie preparada, mientras los químicos recorren la placa construyendo su propio hábitat. El resultado es un universo monocromo, con cráteres y paisajes que no existen”. Inicialmente, buscaba imágenes limpias, pero pronto se dio cuenta de que el verdadero valor estaba en las fotografías “defectuosas”, donde los accidentes químicos revelaban paisajes invisibles a simple vista. Ambrotos rescata una técnica histórica y la convierte en un puente entre la ciencia, el arte y la ensoñación.
La polaca Katarzyna Tretyn también presentó su obra en SACO1.2, titulada El observatorio del silencio. Tretyn utiliza hilos tensados para crear instalaciones geométricas que evocan tanto datos científicos como paisajes cósmicos. Su obra fue concebida tras su residencia en Chile y su experiencia en observatorios como Cerro Murphy y Paranal. Tretyn señala: “Chile, con sus cielos claros y su infraestructura astronómica de vanguardia, me permitió vivir el ritmo del trabajo en un observatorio. Esa experiencia se convirtió en una de mis fuentes de inspiración más importantes”.
La obra de Tretyn conecta la investigación astronómica con la astrobiología, inspirándose en la comparación entre el desierto de Atacama y Marte, ambos entornos extremos que abren la posibilidad de imaginar nuevas formas de vida. La artista explica: “El proyecto no busca representar datos de manera literal, sino construir un espacio contemplativo donde el conocimiento científico adquiera una nueva dimensión artística”. Con una estructura dinámica de hilos tensados e iluminados, la instalación invita a los espectadores a detenerse en un rincón de La Molinera y observar lo invisible, recordando que la ciencia y el arte pueden coexistir en el silencio.
A través de estas tres propuestas, la bienal SACO1.2 refuerza su papel como un puente entre el arte y la ciencia, abriendo nuevas formas de pensar sobre la relación entre el conocimiento y la creación. Las obras, desde la luz lunar que se convierte en las placas de Zuccarino hasta la poesía cósmica de Tautz y el silencio geométrico de Tretyn, subrayan que el universo sigue siendo una fuente inagotable de descubrimientos y un terreno fértil para la imaginación y la creación.