La Sábana Santa de Turín vuelve a ser objeto de debate tras nuevos estudios que cuestionan análisis previos sobre su antigüedad y autenticidad.
La Sábana Santa, un lienzo de lino de aproximadamente 4,4 metros de largo que muestra la imagen de un hombre con marcas de crucifixión, se encuentra en la catedral de San Juan Bautista en Turín, Italia. Este objeto ha sido objeto de interés científico desde el siglo XX, especialmente tras un controvertido estudio de datación por carbono 14 realizado en 1988, que determinó que la tela data de la Edad Media, entre 1260 y 1390. Este análisis, publicado en la revista Nature, fue llevado a cabo por laboratorios de la Universidad de Oxford, la Universidad de Arizona y el Instituto Federal de Tecnología de Zúrich, y concluyó que “la datación demuestra que la tela es de origen medieval”.
Sin embargo, a lo largo de los años, han surgido cuestionamientos sobre la validez de este análisis. Investigadores como el químico Raymond Rogers, quien formó parte del Shroud of Turin Research Project, argumentaron que la muestra utilizada para la datación provenía de una sección reparada de la tela, lo que podría haber influido en los resultados.
Recientemente, nuevos estudios han reavivado la discusión sobre la antigüedad de la Sábana Santa. En 2022, un equipo del Instituto de Cristalografía del Consejo Nacional de Investigación de Italia llevó a cabo un análisis utilizando dispersión de rayos X de gran ángulo. Este estudio, publicado en la revista Heritage, examinó el envejecimiento natural de las fibras de lino y comparó sus características con telas de diferentes épocas. Los investigadores concluyeron que las propiedades estructurales del lino eran “compatibles con un tejido de unos 2.000 años de antigüedad”, siempre que se mantuvieran condiciones específicas de conservación.
A pesar de estos hallazgos, los autores del estudio aclararon que su método requiere condiciones ambientales estables para ser preciso y que los resultados no descartan completamente la datación medieval, aunque abren la posibilidad de una cronología más antigua. Además, otros análisis científicos han intentado explicar cómo se formó la imagen en la tela, pero hasta ahora no se ha encontrado una respuesta concluyente. Un informe del Shroud of Turin Research Project de 1978 determinó que la imagen no está pintada ni teñida, y que “no se detectaron pigmentos, tintas o colorantes que expliquen la formación de la imagen”.
La Iglesia Católica, por su parte, no ha definido oficialmente la autenticidad de la Sábana Santa. El Vaticano la considera un ícono que remite a la Pasión de Cristo, pero no un objeto de fe obligatoria. El papa Juan Pablo II, en 1998, describió la Sábana Santa como “un desafío a la inteligencia” y un objeto que invita a la reflexión.
Actualmente, la Sábana Santa permanece bajo custodia en Turín y se exhibe al público en ocasiones excepcionales, siendo la última exposición masiva en 2015. El acceso para investigaciones científicas está restringido y requiere autorización eclesiástica, y los estudios más recientes se han realizado sobre fibras previamente extraídas o mediante técnicas no invasivas.

