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Ingeniero alemán establece nuevo récord de 120 días viviendo bajo el mar y plantea futuro de colonización oceánica

Alemán establece un nuevo récord al vivir 4 meses bajo el mar
Alemán establece un nuevo récord al vivir 4 meses bajo el mar

Un ingeniero alemán ha pasado 120 días bajo el mar, estableciendo un nuevo récord de permanencia en una cápsula submarina diseñada por él mismo.

Experiencia bajo el mar

Rudiger Koch, un ingeniero aeroespacial de 59 años, se sumergió a 11 metros de profundidad en la costa caribeña de Panamá, donde vivió en una cápsula submarina que él mismo diseñó. Este innovador proyecto comenzó en septiembre de 2024 y tenía como objetivo no solo romper un récord, sino también explorar la posibilidad de que la vida bajo el mar sea una alternativa viable para la humanidad.

La cápsula, que se convirtió en su hogar durante cuatro meses, contaba con un espacio de aproximadamente 30 metros cuadrados, seis ventanas circulares y un tubo vertical que lo conectaba con una estructura flotante en la superficie. Su equipo en la superficie se encargaba de proveerle alimentos y monitorear aspectos vitales como el suministro eléctrico y las condiciones meteorológicas.

Desafíos de la vida submarina

A pesar de las comodidades que ofrecía la cápsula, la vida bajo el mar no estuvo exenta de dificultades. Koch mencionó que, aunque contaba con una cama, internet, un computador, alimentos y una bicicleta eléctrica para ejercitarse, había limitaciones significativas. No podía ducharse adecuadamente, la calidad del aire no era constante, y la alta humedad y el espacio reducido le resultaban incómodos. Además, la falta de chequeos médicos y la soledad comenzaron a afectarlo emocionalmente.

Sin embargo, la cápsula estaba equipada con dispositivos que le permitían monitorear su salud y generar datos útiles para especialistas e investigadores. Koch contaba con el respaldo de un equipo de personas que apoyan la idea de la “colonización del océano” o seasteading, y su experiencia se considera un primer paso para demostrar la viabilidad de establecer comunidades estables en alta mar.

Actividades y descubrimientos

Durante su estancia, Koch dedicó gran parte de su tiempo a realizar pruebas técnicas, grabar videos y llevar a cabo trámites de forma remota gracias a su conexión a internet. También disfrutó de la vida marina, observando y escuchando a las criaturas que habitaban en el fondo del mar. En una de sus declaraciones, explicó: “Puedo oír clics continuos, que vienen de ciertos crustáceos capaces de mover sus pinzas tan rápido que forman una burbuja de vacío. Al colapsar, se produce un sonido muy fuerte, casi como un latigazo”.

La cápsula no solo sirvió como un lugar de experimentación para la vida humana bajo el agua, sino que también actuó como un arrecife artificial, fomentando la vida marina, según reporta el medio argentino Infobae.

Regreso a la superficie

Al finalizar su experiencia de 120 días, Koch emergió a la superficie y pudo realizar actividades que le habían sido imposibles durante su tiempo bajo el agua, como fumar y tomar una ducha. Reflexionó sobre la posibilidad de que un hogar submarino sea una alternativa real para la vida humana. En sus palabras, “Es un paso más para entender que los humanos podemos habitar nuevos entornos. Lo que queremos mostrar es que los océanos son un entorno viable para la expansión humana”. Esta afirmación resalta su convicción de que la vida bajo el mar podría ser una solución a los problemas de espacio y recursos que enfrenta la humanidad en la superficie terrestre.

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