La comisión de Gobierno Interior de la Cámara de Diputados comenzará la próxima semana el debate sobre el proyecto complementario del Ejecutivo para reformar el sistema político, tras su aprobación en el Senado.
Este proyecto, considerado crucial para la reforma del sistema político, enfrenta el riesgo de estancarse en la Cámara de Diputados, similar a lo que ocurrió con la reforma de los senadores. La propuesta busca aumentar los requisitos para la constitución de partidos políticos y la inscripción de candidaturas independientes, además de restringir el financiamiento fiscal a las colectividades y fortalecer los comités parlamentarios.
Rubén Oyarzo, presidente de la comisión, ha declarado que la instancia no actuará como un “buzón de voz” del ministro del Interior, Álvaro Elizalde, ni del Senado, y que se tramitará el proyecto con el debate legislativo correspondiente.
El diputado Jaime Mulet, de la FRVS, ha criticado la iniciativa, calificándola de “ley de amarre” y “pseudo reforma”, y ha solicitado modificaciones en aspectos como las elecciones internas de los partidos y la renuncia de parlamentarios.
Por su parte, el Frente Amplio ha mostrado apoyo a las normas que buscan abordar la fragmentación política, aunque se opone a establecer un umbral de elegibilidad, que es un elemento central de la reforma de los senadores. La diputada Lorena Fries, jefa de bancada del FA, ha expresado su satisfacción por la urgencia que se le ha dado al proyecto complementario.
En la oposición, el diputado Henry Leal, jefe de bancada de la UDI, ha instado al Ejecutivo a organizar sus filas, confiando en que los partidos más representativos logren avanzar con la iniciativa antes de que finalice el actual período legislativo.
Para que el proyecto del Gobierno sea aprobado, se requiere una mayoría absoluta, mientras que la reforma de los senadores necesita un quórum de 4/7 en ambas cámaras.

