
El 7 de marzo del 2000, a través de la señal de TVN, se presentó una gitana llamada Jovanka Antic, interpretada por Claudia di Girolamo, quien se ubicó en uno de los balcones de su nueva residencia, un edificio que en la realidad corresponde a la Gobernación Marítima de la comuna de Mejillones. Jovanka, acompañada por sus hijas María Salomé (interpretada por Francisca Imboden), María Jacobé (a cargo de Antonia Zegers) y María Magdalena (interpretada por Amparo Noguera), se proclamó como la nueva dueña de la propiedad y prometió venganza contra Rafael Domínguez (interpretado por Pancho Melo), quien, según ella, la había embarazado y arruinado en su juventud. Esta declaración provocó un desmayo inmediato en Rafael, quien era su antiguo amor. Así comenzaba el segundo capítulo de Romané, una teleserie que se posicionó como la tercera más vista en la historia de la televisión chilena.
Contexto de la teleserie
Romané se enmarca en la llamada “era dorada” de la desaparecida Área Dramática de Televisión Nacional, especialmente en la serie de producciones dirigidas por Vicente Sabatini, que incluyen títulos como Iorana (1998), La Fiera (1999), Pampa Ilusión (2001) y El circo de los Montini (2002). En esta producción, que contaba con un elenco de aproximadamente cuarenta actores, se abordaron temas como la discriminación y la xenofobia, eligiendo como escenario a un pueblo que históricamente ha sido marginado: el pueblo gitano. Pancho Reyes, quien interpretó al cura Juan Bautista, recordó que el trabajo realizado para representar esta cultura fue “sumamente serio e intenso”. Un grupo romaní colaboró con el equipo durante tres meses, proporcionando clases de romané, bailes y música flamenca, lo que enriqueció la autenticidad de la serie.
Temáticas y personajes
En Romané, se desarrollaron diversas historias de amor entre chilenos y gitanos, reflejando el choque de dos mundos. Pancho Reyes destacó que los temas tratados en la serie, como la xenofobia, siguen siendo relevantes en la actualidad, especialmente en un contexto de creciente inmigración en Chile. Amparo Noguera también subrayó la importancia de la teleserie en la cultura popular chilena, afirmando que las gitanas han pasado a formar parte del imaginario colectivo del país.
La serie se caracterizó por su estética vibrante, que contrastaba los colores gitanos con los tonos más apagados de la costa desértica del norte de Chile. Amparo Noguera mencionó que la ambientación en lugares como Dalcahue, las oficinas salitreras de Humberstone, Rapa Nui y Mejillones resultaba atractiva para el público, ya que estos lugares a menudo son considerados marginados en la narrativa nacional. Pancho Reyes coincidió en que había una curiosidad por parte del público por conocer la geografía y la diversidad cultural del país.
Impacto y legado
Los episodios de Romané tenían una duración de más de una hora, algo que hoy en día parece inusual. Amparo Noguera expresó su nostalgia por un tiempo en que las teleseries tenían un peso y significado diferente en la vida de las personas, antes de la era de las redes sociales. La serie abordó conflictos significativos, como el romance entre el cura Juan y Jovanka, quien era la expareja de su hermano Rafael. Este triángulo amoroso generó controversia, y se rumoreó que hubo presiones para que la historia tuviera un final feliz para el cura, lo que fue confirmado por Marcelo Leonart, uno de los guionistas, quien mencionó la intervención de René Cortazar, director ejecutivo de TVN en ese momento.
Además, la serie tocó temas delicados como el embarazo adolescente, representado por el personaje de Javi (interpretado por Claudia Cabezas), quien queda embarazada en su último año de secundaria. Las historias de amor y los conflictos sociales se entrelazaron a lo largo de la trama, reflejando las tensiones entre diferentes grupos sociales.
Reestreno y futuro de la ficción chilena
Romané ha sido reemitida en varias ocasiones, en los años 2003, 2005, 2007, 2015 y 2021, y se espera que regrese a la pantalla de TVN en el segmento de la tarde en las próximas semanas. Pancho Reyes expresó su optimismo sobre el impacto que podría tener el reestreno, mientras que Amparo Noguera destacó la necesidad de que la ficción chilena no se limite a repeticiones, sino que se desarrollen nuevos proyectos en la televisión abierta. Actualmente, Mega es el único canal con un área dramática fija, y se considera importante que otros canales se sumen a la producción de contenido dramático en la televisión chilena.