Ricky Palace, conocido como Ricardo Palacios, se ha transformado en un artista que vivió un breve pero notable éxito durante el auge de la Nueva Ola. Sin embargo, su trayectoria no ha estado exenta de dificultades, especialmente tras el impacto de la dictadura, que afectó profundamente la bohemia local. A lo largo de los años, ha continuado su carrera musical, presentándose en pequeños locales, aunque su situación se ha vuelto cada vez más precaria. Actualmente, el Bar Cochran, donde Ricky Palace se presenta, está a punto de cerrar, lo que agrava aún más su situación. Además, un periodista de hípica, Daniel Muñoz, ha anunciado erróneamente su muerte en un diario local, lo que añade un nuevo nivel de confusión a su vida. En medio de este contexto, aparece Tommy Wolf, interpretado por Alejandro Goic, un cantante porteño que ha estado radicado en México durante décadas y que ha robado una canción significativa de Ricky. Con su salud deteriorándose y enfrentando una serie de errores y desencuentros, Ricky Palace se encuentra en una encrucijada sobre su futuro.
Los años salvajes, de Andrés Nazarala
La película “Los años salvajes” es una obra que se sitúa en Valparaíso, explorando la bohemia de la ciudad y sus personajes resilientes. A pesar de una decadencia crónica, Valparaíso es presentada como una ciudad que sobrevive, resiste y se reinventa. En medio de grafitis, fotocopias de eventos en sus paredes y basura, la memoria y el patrimonio, tanto material como inmaterial, son elementos que mantienen a la ciudad a flote.
Andrés Nazarala, el director, es porteño y su infancia está profundamente ligada a Valparaíso. Esta conexión se refleja en su mirada crítica y cariñosa hacia la ciudad, que no está exenta de melancolía. La banda sonora de la película, compuesta mayoritariamente por Sebastián Orellana, incluye música original que evoca el tiempo de la Nueva Ola, con canciones que parecen haber sido redescubiertas a través de la película.
Actuaciones y citas visuales
“Los años salvajes” cuenta con un elenco destacado y actuaciones notables. Daniel Antivilo, quien interpreta a Ricky Palace, logra transitar entre la imagen de un cantante rudo y la de un ser humano sensible y empático. Nathalia Galgani ofrece una interpretación intensa y creíble, representando a una mujer que trabaja en la fotocopiadora, es guitarrista de una banda de rock y también se muestra solidaria y dispuesta a disfrutar de la vida nocturna del puerto. Alejandro Goic, en su papel de Tommy Wolf, juega con la línea entre la caricatura y la fragilidad de su personaje. José Soza, como el propietario del Bar Cochran, aporta un toque entrañable, mientras que Daniel Muñoz encarna a un periodista cuya ética es flexible, guiada por sus intereses en la hípica.
La película también incluye referencias a otras cintas, lo que puede ser un atractivo para los cinéfilos. Detalles como la inclusión de José Alfredo Fuentes junto a artistas locales, un afiche de la revista Ritmo y una foto de la artista italiana Mina, conocida como la Tigresa de Cremona, añaden capas de significado y permiten múltiples lecturas por parte de diversos públicos.
Andrés Nazarala
Andrés Nazarala es un creador multifacético: crítico de cine, escritor y cineasta, además de músico. Su obra refleja su identidad porteña y la intersección de sus diversas facetas artísticas. En sus creaciones, Nazarala combina la realidad con la ficción, desdibujando las fronteras entre ambos.
Los años salvajes
La película “Los años salvajes” es dirigida por Andrés Nazarala y cuenta con un elenco que incluye a Daniel Antivilo, José Soza, Nathalia Galgani, Daniel Muñoz, Alejandro Goic y José Alfredo “Pollo” Fuentes. El guion es coescrito por Andrés Nazarala y Paula Boente, y la producción está a cargo de Florencia Rodríguez, con Cristóbal Almagia como productor ejecutivo. La compañía productora es Oro Films, con producción asociada de Almágico. La dirección de fotografía es de Paula Ramírez, mientras que Jetzabel Moreno se encarga de la jefatura de producción. Luciana Pinilla es la asistente de dirección y Estíbaliz Uzabeaga es la directora de arte. El sonido es gestionado por Cristian Arias y la música original es de Sebastián Orellana. El montaje está a cargo de Darío Órdenes y la distribución es realizada por Storyboard Media.

