
El estallido de la Segunda Guerra Mundial llevó a Pablo Picasso a abandonar París y trasladarse temporalmente a Royan, donde utilizó cuadernos que adquirió en esta ciudad del suroeste de Francia como “estudios portátiles”. Esta etapa de su vida se presenta por primera vez en una exposición temporal en el Museo de Málaga. La comisaria de la exposición, Marilyn McCully, junto a Michael Raeburn, explicó durante la presentación que el año pasado en Royan fue un momento único en la vida de Picasso, ya que estuvo “en tanto tiempo fuera de su estudio habitual”.
La idea de esta investigación surgió a partir de una conversación entre los comisarios y Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista malagueño y presidente del consejo ejecutivo de la Fundación Pablo Picasso en Málaga, donde nació el artista. “Estudiamos su colección y casi me puse a llorar, porque es lo más cerca que se puede llegar a lo que está pasando por su cabeza y que traduce con sus dedos al cuaderno”, resaltó McCully.
Preocupado por el avance de la guerra, Picasso se dirigió a Royan, donde ya se habían instalado antes Marie-Thérèse Walter, su hija Maya, y su compañera Dora Maar, así como su secretario Jaime Sabartés y su perro. “Era un sitio de vacaciones, un escape del clima que vivía en París, la guerra no llegó hasta mucho más adelante”, añadió la comisaria.
La exposición también resalta la cercanía de Picasso con Bordeaux, donde en los últimos años de su vida consideraba que la idea del pintor aragonés Goya estaba presente en sus obras de esta etapa, como en el cuadro Tres cabezas de cordero (1939), que ha sido prestado por el Centro de Arte Reina Sofía. Debido a la escasez de grandes lienzos y otros materiales, Picasso utilizó los cuadernos de pequeño formato que compró en la librería local Hachette. Estos cuadernos, que eran en realidad notas con páginas rayadas o cuadriculadas, tenían un carácter portátil que le permitía llevarlos a la habitación, a la mesa del café o al aire libre.
Los temas que abordó en estos cuadernos van desde bodegones hasta figuras femeninas, “todas con pelo oscuro y rasgos muy marcados, inspirados en” sus musas. Otros préstamos destacados en la exposición incluyen el cuadro Mujer peinándose (1940), que proviene del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, y el Café, donde un trozo de silla se convirtió en su paleta y, finalmente, en una obra de arte que firmó.
Por otro lado, la Fundación Picasso en Málaga abrirá el 26 de marzo el Centro de Estudios Picassianos, que reunirá todos los archivos relacionados con el artista en la capital francesa.
Fuente: EFE. Fotos: EFE/ Daniel Pérez archivo.