Los perros, considerados compañeros leales de los humanos durante miles de años, han demostrado ser perceptivos a nuestras emociones. Aunque en la actualidad su rol principal es el de mascota, enfrentan situaciones que pueden generarles estrés, como las visitas al veterinario. Sin embargo, este estrés no solo proviene de sus propias experiencias, sino que también está influenciado por el estado emocional de sus dueños. Un estudio realizado por la Queen’s University Belfast, publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science, ha revelado nuevas perspectivas sobre cómo se produce este vínculo emocional entre los perros y sus dueños en entornos controlados, particularmente durante las revisiones veterinarias.
Contagio emocional entre dueño y perro
La investigación mostró que los cambios en la frecuencia cardíaca de los dueños tienen un efecto directo en el bienestar de sus perros. Los investigadores señalaron, según informó el medio científico Phys Org, que las variaciones en el estado emocional de los dueños, tanto antes como durante el experimento, permitieron anticipar las reacciones de los perros. Este fenómeno, conocido como contagio emocional, implica que los perros son capaces de “captar” las emociones de quienes los rodean, incluso sin comunicación directa.
Durante el estudio, los propietarios utilizaron monitores de actividad y se dividieron en dos grupos de intervención: uno que generaba estrés (una tarea aritmética mental y una presentación verbal) y otro diseñado para reducirlo (un video de meditación guiada de cinco minutos). Los resultados revelaron que, si el dueño estaba más tranquilo, también disminuía el estrés del perro. Por otro lado, un aumento en el estrés del propietario hacía que el animal experimentara una reacción similar.
Impacto del estado emocional humano
El impacto del estado emocional humano en los perros ha sido un foco de estudio en Belfast. Otros hallazgos refuerzan la idea de que la presencia de personas desconocidas también influye en el comportamiento de los caninos. Un estudio realizado en julio de 2024 analizó cómo el olor del sudor de una persona estresada afecta el comportamiento y el aprendizaje de los perros en una prueba de sesgo cognitivo. Este tipo de pruebas mide cómo los perros tienden a tomar decisiones desde una perspectiva optimista o pesimista, dependiendo del estado emocional de los humanos que los rodean.
Cómo minimizar el estrés en las visitas veterinarias
La investigación destacó la importancia de las prácticas que se pueden implementar para recibir a los perros en las clínicas veterinarias. Se descubrió que, con el tiempo, los perros comenzaban a calmarse a medida que se acostumbraban al entorno de la clínica. Esto lleva a una recomendación clara: darles tiempo para adaptarse a los nuevos entornos puede reducir significativamente su estrés. El equipo de investigación explicó que esto no solo beneficia el bienestar de los perros, sino que también contribuye a obtener exámenes precisos y confiables.
Es importante señalar que los niveles elevados de estrés en los perros podrían alterar parámetros fisiológicos, como la frecuencia respiratoria, lo que podría afectar la evaluación médica. Se resaltó la necesidad de un enfoque holístico en la atención veterinaria que considere no solo al animal, sino también su entorno. Reducir el estrés puede traducirse en una experiencia más tranquila para los perros. Además, se señaló que si los veterinarios logran que los perros estén tranquilos durante su visita a la clínica, esto podría contribuir a que se sientan más cómodos.

