
Con la llegada del invierno y el paisaje cubierto de nieve, un equipo de héroes de cuatro patas se prepara para enfrentar los desafíos de la temporada.
El papel crucial de los perros avalancha en rescates invernales
Los perros avalancha, con su excepcional sentido del olfato y velocidad, entrenan intensamente para llevar a cabo rescates en situaciones extremas. Estos incansables compañeros caninos son parte esencial de las operaciones de salvamento en zonas montañosas, como el estado de Utah, en Estados Unidos, donde el tiempo y la precisión son cruciales. La dedicación y el entrenamiento riguroso de estos animales marcan la diferencia entre la vida y la muerte en momentos críticos, convirtiéndolos en verdaderos salvadores sobre la nieve.
Proceso de adiestramiento de los perros de rescate
El adiestramiento de un perro para rescate es un proceso que comienza cuando los animales tienen aproximadamente 49 días de edad, de acuerdo con una nota publicada por la revista especializada en ciencia y tecnología, Popular Science. Se eligen a estos perros para la labor de rescate porque son excelentes en búsqueda y rescate. Según Andy Van Houten, presidente de Wasatch Backcountry Rescue (WBR), una organización sin fines de lucro que supervisa este tipo de operaciones en 11 estaciones de esquí en Utah, “ser mejores en encontrar esquiadores sepultados fuera de los límites de la estación o en el interior de la montaña puede significar salvar vidas en misiones de recuperación”.
Aunque comúnmente se utilizan labradores, también se pueden emplear pastores alemanes y border collies. En septiembre, los perros llegan al complejo y los adiestradores se encargan de su educación y cuidado. Primero, pasarán toda la temporada aclimatándose a todas las vistas, sonidos y olores que conlleva el rescate.
“Los esquiarán con sus chaquetas, subirán en los remontes, se presentarán a los huéspedes de la estación, montarán en helicóptero para familiarizarse con los explosivos, necesarios para mitigar los efectos de las avalanchas en los rescates”, se menciona en el artículo. Al finalizar la temporada, comenzarán a trabajar en obediencia, lo que incluirá simulacros para mejorar sus habilidades. Aunque pueda parecer serio, el entrenamiento les enseña a localizar personas escondidas a través del juego de tira y afloja.
Primero, se acostumbra al perro al olor humano, pasando mucho tiempo con su cuidador. Luego, se realizan lo que se llaman “ejercicios de escapada”, donde el cuidador se emociona, le dice al perro que se quede quieto y se aleja corriendo para esconderse. Cuando da la orden de “buscar”, el perro debe encontrarlo, jugando con un juguete que tiene en su bolsillo.
“Para un gran escondite… es similar al principio del Perro de Pavlov y el condicionamiento clásico: una vez entrenados, al escuchar la palabra ‘búsqueda’, provoca una respuesta (en este caso, al estar enterrado) y saben que resulta en una recompensa (algo que disfrutan)”, señala Science, citando a expertos en el campo. Los perros corren el peligro de estar enterrados, pues su sentido del olfato está muy desarrollado. Esto lo logran gracias a que los humanos liberan partículas de piel tan ligeras que flotan y suben, y los perros están entrenados para detectar y moverse rápidamente en el área hasta el punto de concentración mayor, que está justo encima de la persona enterrada.
Esta sorprendente habilidad mezcla agilidad, aunque los perros sean capaces de olfatear en apuros, y su capacidad para sortear obstáculos de forma más rápida y efectiva en terreno blando. “Además, no necesitan capas de protección ni equipamiento especializado como las personas; están bien equipados para las inclemencias del tiempo”, afirma el artículo.