
La reciente autobiografía de Paris Hilton, titulada “Paris: The Memoir”, aborda uno de los episodios más controvertidos de su trayectoria: la filtración de su video sexual en 2004. Este incidente no es único en el ámbito de las celebridades, ya que otras figuras como Pamela Anderson y Kim Kardashian también han enfrentado situaciones similares, aunque con diferentes repercusiones en sus carreras. Mientras que el video de Anderson afectó negativamente su carrera en los años 90, el de Kardashian, lanzado en los 2000, impulsó su éxito mediático. En el caso de Paris, la grabación tuvo un efecto dual, elevando su popularidad, pero también causándole un profundo trauma emocional.
Detalles sobre la grabación y sus consecuencias
En sus memorias, Paris Hilton revela que tiene escasos recuerdos de la noche en que su entonces pareja, Rick Salomon, le sugirió grabar un encuentro íntimo. En ese momento, ella contaba con solo 19 años. La socialité, que también se desempeña como DJ, admitió que consumió alcohol en exceso para poder relajarse y cumplir con el deseo de su novio, aunque no se sentía completamente segura de llevar a cabo la grabación. Hilton enfatiza que la grabación fue consensuada, pero también menciona el chantaje emocional que experimentó por parte de Salomon.
El chantaje emocional y la presión
Según el relato de Paris Hilton, su exnovio le dejó claro que si no accedía a grabar el video, él podría fácilmente encontrar a otra persona dispuesta a hacerlo. Ella expresó: “Me dijo que si no lo hacía, encontraría fácilmente a otra persona que estuviera dispuesta. Y eso era lo peor en lo que yo podía pensar. No quería que me dejara un hombre, ya adulto, porque pensara que yo era una niña estúpida que no quería jugar a juegos de adultos”. En su libro, Hilton reflexiona sobre su deseo de sentirse viva y cómoda con su sexualidad, afirmando: “La verdad es que yo quería sentirme viva a nivel sexual. Me quería sentir como una verdadera mujer que se sintiera cómoda en su piel”.
La filtración y sus repercusiones familiares
El video fue grabado en 2001, pero su filtración ocurrió en 2003, y fue comercializado en 2004 bajo el título “1 Night in Paris”. Salomon había asegurado a Hilton que el video no sería compartido, pero posteriormente cambió su postura, afirmando que tenía derecho a venderlo, ya que consideraba que le pertenecía y tenía un valor económico. Hilton, por su parte, dejó claro que nunca dio su consentimiento para la publicación del video, y si hubiera sido su decisión, lo habría hecho de manera abierta: “Me habría parado y, sobre mis ‘Louboutins’, habría dicho: ‘Sí, esa fue mi elección’. Después me habría ido al banco sin disculparme con nadie”.
A pesar de que actualmente Paris Hilton ha formado su propia familia, casándose con Carter Reum y teniendo dos hijos, Phoenix y London, no olvida el impacto devastador que la filtración tuvo en su vida y en la de su familia. Ella recuerda que su madre se sintió abrumada, mientras que su padre, visiblemente enfadado, se dedicó a hacer llamadas a abogados y asesores en un intento de mitigar el daño causado por la situación. Hilton describe a su padre con la cara roja de furia, tratando de ayudarla a encontrar alguna forma de controlar los daños que la filtración había ocasionado en su vida.