
La reciente aparición pública de Nico Vázquez en el Movistar Arenas ha marcado un punto de inflexión en su vida personal tras la separación de Gimena Accardi. Acompañado por sus amigos, el actor eligió este evento para apoyar a su amigo Benjamín Rojas, quien se encuentra realizando una serie de presentaciones junto a Felipe Colombo y Camila Bordonaba en el regreso de Erreway. Después de dos meses desde que confirmó públicamente el fin de su relación y con el divorcio ya formalizado, Vázquez atraviesa un proceso de reconstrucción emocional. Aunque en las semanas posteriores a la ruptura surgieron rumores que lo vinculaban sentimentalmente con algunas colegas, él mismo ha declarado que permanece solo enfocado en “cerrar duelos”, lo que, según sus palabras, no le permite abrirse a nuevas relaciones en este momento. Durante las últimas semanas, ha optado por mantener un perfil bajo, limitando sus salidas a actividades esenciales como comer fuera, asistir al teatro o cumplir compromisos laborales. Su asistencia al concierto representó una excepción significativa a su rutina reciente. En el estadio, además de compartir la velada con su círculo cercano, se reunió con Amadeo, sumando así otro encuentro con amigos del medio. Su reaparición en compañía de colegas evidencia su búsqueda de contención y apoyo en un entorno mientras transita por una etapa de cambios personales significativos.
El día anterior al evento, Vázquez vivió un momento especial cuando Lionel Messi, con quien mantiene una amistad, lo visitó para presenciar la obra “Rocky”. Los martes suele haber función, y el futbolista organizó una función privada, siendo este el único día libre que tenía. Esta iniciativa permitió a Messi disfrutar de una noche distinta con invitados seleccionados, describiendo que “momentos especiales llenan el alma”. El Teatro Lola Membrives se transformó en un escenario inesperado de emoción y sorpresa: acompañado de su familia, asistió incógnito a la obra protagonizada por Vázquez. Su presencia en Buenos Aires, donde disputaría su último partido de las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial 2026, se mantuvo en secreto hasta el final de la obra, generando un clima de expectativa y asombro entre el elenco y el público.
La amistad entre Vázquez y Messi se remonta a casi una década atrás, cuando ambos se conocieron en un ascensor en New Jersey antes del recordado triunfo de la Selección Argentina por 4-3 sobre Brasil. En una entrevista reciente, Vázquez evocó ese primer encuentro con humor y admiración: “Yo conozco el 4-3 contra Brasil, en Jersey. Estoy con alguien que dice: ‘Ahí baja el enano’. Se abren y estaban Kun Agüero, Mascherano. Yo vi. Blureó todo alrededor de él. Lo vi con un halo de luz. Estaba entregado. Como desnudo diciendo: ‘Soy tuyo’”. La relación, nacida en ese instante, se consolidó a través de cenas y encuentros, con una complicidad común. La llegada de Adrián Suar fue cuidadosamente planificada. Solo tanto la visita; el resto desconocía la presencia del astro. Antes de que comenzara la función, compartieron un saludo privado en los camarines, un espacio que, en la crónica, asemeja la intimidad del vestuario previo a un gran partido. La atención del público se centró en el escenario, sin sospechar la sorpresa que aguardaba. Al finalizar, Messi fue invitado a subir, desatando una ovación que llenó la sala. De pie ante los espectadores, el capitán compartió su emoción: “Una ocasión muy especial. No da siempre que toda mi familia esté en Buenos Aires, porque están en Rosario”, expresó, visiblemente conmovido. En su intervención, cumplió la promesa hecha a su amigo: “Te había prometido que tenía que venir, iba a venir. Por suerte pude venir, estar con la familia. Este lado tuyo es el mío. Lo más importante es que hiciste bien. Un placer haber estado presente para todos ustedes. Muchas gracias”. La reacción inmediata fue contundente: recibió un impacto notable por parte del público.