La influencer de vida saludable, Michelle de Rurange, compartió su experiencia tras ser diagnosticada con cáncer de mama, un proceso que comenzó en noviembre del año pasado y que ha impactado a sus casi 380 mil seguidores en Instagram. Tras someterse a una mastectomía, Michelle reflexiona sobre su vida y los cambios que realizó para cuidar su salud.
El diagnóstico y el tratamiento
Michelle, quien se encontraba en la cúspide de sus 40 años, recibió la noticia de su diagnóstico como un “tsunami”. A raíz de esto, tuvo que someterse a la extirpación de su mama izquierda, seguida de un tratamiento que incluyó quimioterapia y radioterapia durante un periodo de 10 meses. A pesar de que no presenta mutaciones en los genes asociados a esta enfermedad, Michelle considera que el origen de su cáncer podría estar relacionado con factores epigenéticos, especialmente el estrés intenso que experimentó en su vida.
Reflexiones sobre el estrés y las emociones
En sus declaraciones, Michelle menciona: “Me di cuenta de que la alimentación y el entorno maravilloso no lo es todo, que hay que mantener el equilibrio en todas las áreas, y mis emociones no las había tomado en cuenta”. Ella relata que dos años antes de su diagnóstico, atravesó una situación familiar y laboral complicada que la dejó emocionalmente estancada. “Yo intuí antes de que me diagnosticaran que algo me estaba pasando; lo sentía en mi cuerpo”, explica.
Michelle también comparte su experiencia de duelo tras la pérdida de su único hijo, Jesús, quien falleció a los 7 meses de gestación debido a una trisomía 18. Ella reflexiona sobre cómo, a pesar de creer que había procesado su dolor, no había tenido un cierre real de ese ciclo. “Recién hace algunos meses, en medio de mi tratamiento contra el cáncer, sentí que pude llorar”, dice, añadiendo que este proceso de llanto le permitió finalmente respirar y liberarse de la carga emocional.
El papel del estilo de vida en el cáncer de mama
La comunidad médica ha señalado que no hay claridad sobre el origen del cáncer de mama, aunque se estima que entre el 5% y el 10% de los casos son hereditarios. En años recientes, la epigenética ha cobrado relevancia, ya que estudia cómo factores externos, como el ambiente y el estilo de vida, pueden influir en la expresión de los genes. El Dr. Javier Villalón, cirujano plástico y reconstructivo de Clínica Maat, ha observado un aumento en los casos de cáncer de mama en mujeres jóvenes, sugiriendo que el estilo de vida podría ser un factor determinante.
El Dr. Villalón indica que muchas mujeres se sienten abrumadas por la carga mental que implica equilibrar el trabajo, el hogar y el cuidado de los hijos. “Hemos visto un aumento de cáncer de mama en mujeres jóvenes, y aunque las causas no están claras, notamos que el estilo de vida probablemente tenga mucho que ver”, afirma. Según estudios de Comunidad Mujer, el 70% de las mujeres chilenas en pareja son responsables de la organización y planificación del trabajo doméstico, lo que contribuye a una carga mental que puede resultar en estrés crónico y otros problemas de salud.
La importancia del autocuidado
Isabel, una ex paciente de cáncer de mama, comparte su perspectiva sobre la necesidad de hacer una pausa en la vida cotidiana tras la recuperación. Ella enfatiza que es crucial detenerse y priorizar el autocuidado, ya que muchas mujeres tienden a regresar a su ritmo anterior sin considerar su bienestar. “Una se deja de lado y hay que obligarse a parar; no quiero volver a pasar por otro cáncer”, dice Isabel.
Michelle ha adoptado un enfoque integral hacia el autocuidado, que incluye prácticas como yoga, alimentación saludable, actividad física, meditación y el apoyo de su familia. Actualmente, espera su reconstrucción mamaria tras haber superado exitosamente el tratamiento. Ella ha encontrado un nuevo sentido en su vida, abriendo conversaciones difíciles que han permitido a su familia reunirse y sanar después de 30 años.
Gestión emocional y nuevas perspectivas
Michelle también ha comenzado a participar en retiros de sanación integral, donde ayuda a otros y trabaja en la gestión de sus emociones. Ella afirma: “Hoy, mi política es que, si siento que estoy cargando algo en mi mochila, lo resuelvo de inmediato, porque mientras más espere, más me va a doler”. Su enfoque en la salud emocional ha sido fundamental en su proceso de sanación.
Finalmente, Michelle expresa que su estilo de vida y alimentación han sido cruciales para sobrellevar los tratamientos, y que enfrentar sus miedos ha sido un aspecto poderoso de su recuperación. “Hoy, el miedo a morir ya no existe; solo predominan mis ganas de vivir”.

