
La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, de 52 años, ha abordado por primera vez su relación con el fallecido pedófilo Jeffrey Epstein en una entrevista reciente, tras la revelación de correos electrónicos intercambiados entre ambos. Esta situación ha generado un fuerte rechazo en la opinión pública noruega, donde casi la mitad de la población se opone a que Mette-Marit asuma el trono en el futuro, y un 70% considera que la monarquía ha perdido prestigio debido a estos escándalos.
La entrevista, emitida por el canal estatal NRK, se produjo el mismo día en que su hijo, Marius Borg Høiby, enfrenta un juicio por violación. Durante la conversación, Mette-Marit expresó su sentimiento de haber sido manipulada por Epstein, afirmando: “Me siento tan manipulada, y cuando te manipulan, no te das cuenta al principio”. Reconoció que es “increíblemente importante” asumir la responsabilidad por no haber investigado más a fondo los antecedentes de Epstein, a quien calificó de “error de juicio” y lamentó haberlo conocido.
La princesa también manifestó su indignación por la falta de justicia para las víctimas de Epstein y, al ser cuestionada sobre su amistad con él, insistió en que no sabía que era un delincuente sexual, a pesar de que su historial era de conocimiento público. Cuando el entrevistador le recordó que esta información era accesible incluso en Wikipedia, Mette-Marit respondió: “No puedo recordarlo; fue hace 15 años”.
En la entrevista, Mette-Marit fue confrontada sobre por qué las autoridades noruegas no estaban al tanto de su relación con Epstein. Ella defendió su postura diciendo que se trataba de un “contacto privado”. Uno de los momentos más controvertidos de la conversación fue cuando se mencionó su estancia en la casa de Epstein en Palm Beach en 2013, donde se alojó durante varios días. La princesa explicó que Epstein era amigo de un buen amigo suyo, lo que facilitó su acceso a la propiedad en su ausencia.
Sin embargo, Mette-Marit reveló que experimentó una “situación” incómoda durante su estancia, que la llevó a llamar a su esposo, el príncipe heredero Haakon. Este último, presente en la entrevista, corroboró que el episodio había hecho sentir a su esposa “insegura”. La princesa concluyó que tiende a ser “demasiado confiada” y que ha decidido cortar todo contacto con Epstein, citando el incidente en Palm Beach como un factor determinante en su decisión.