
En el contexto del escándalo mediático que involucra a Mauro Icardi, la China Suárez y Wanda Nara, ha surgido un aspecto que ha llamado la atención: la presencia de los hijos que el futbolista y la empresaria tienen en común en las fotografías que ellos mismos publican en redes sociales. Este hecho se ha entrelazado con una serie de intercambios de mensajes explícitamente sexuales y documentos judiciales que han sido objeto de demandas. Ante esta situación, la pediatra Evangelina Cueto (MN120230), especialista en adolescencias y orientación familiar, y miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría, habló con Teleshow y advirtió sobre la firmeza de que “los niños, definitivamente, no pueden ser blanco de manipulación, mucho menos parental”.
Impacto del escándalo mediático
En medio de este escándalo, Cueto ha puesto el foco en los vínculos familiares y, en especial, en las infancias. La situación ha captado la atención de casi toda Argentina, que ha seguido lo que se ha denominado “la novela del verano”. La especialista expresó: “Quedé impactada, pero más por el manejo de las infancias” y subrayó que “detrás de todo este espectáculo mediático hay un entramado vincular que debería hacernos reflexionar profundamente”.
La extimidad y su relevancia
Cueto se preguntó por qué este tema ha atrapado tanto a la sociedad. Según ella, en el siglo XXI se ha impuesto una cultura donde los sujetos desconocen el concepto de extimidad, que se define como lo opuesto a la intimidad. Desde un punto de vista psicoanalítico, este concepto, que toma su origen en las teorías de Lacan, tiene sus complejidades. Sin embargo, desde las ciencias sociales, se puede entender que somos constituidos a partir de la exposición de nuestra vida íntima. La especialista afirmó que como sociedad hemos habilitado esta práctica y la hemos normalizado, convirtiendo en cotidiano el hecho de compartir aspectos de nuestra intimidad en redes sociales.
Vínculos y violencia en la exposición mediática
Cueto analizó el impacto particular de esta historia, que tiene varios condimentos. Afirmó que “estamos viendo algo muy florido vincular” y que el tema de la exposición mediática de las infancias es de interés humano. Sin embargo, advirtió que los vínculos entre adultos deberían estar siempre libres de violencia, algo que parece no ser el caso en esta situación. La pediatra observó que los mensajes, las judicializaciones y los comentarios en torno a este escándalo son preocupantes.
Territorialidad y sharenting
La especialista también se refirió al concepto de territorialidad en este contexto, que se refiere a la manera en que los padres intentan demostrar cercanía a sus hijos a través de fotos. Este fenómeno se relaciona con el término sharenting, que proviene de las palabras en inglés share (compartir) y parenting (crianza). Cueto explicó que esta práctica de exponer a los niños en redes sociales es una forma de extimidad, que involucra a los menores de manera vulneratoria.
Derechos de los niños y la normalización de la exposición
Además, Cueto enfatizó que esta exposición no solo habilita la violencia adulta, sino que también coloca a los niños en una situación de fragilidad innecesaria. Se cuestionó si los conflictos entre los padres se utilizan para legitimarse, sugiriendo que podría ser el caso. La pediatra subrayó que los niños tienen derechos plenos, lo que implica que no se les puede quitar su intimidad ni exponerlos a la voluntad de los adultos.
Consecuencias del estrés en los niños
Cueto también abordó la potencialidad traumática de estas situaciones, señalando que el psiquismo de los niños es plástico y puede traducirse en trauma directo. La exposición a tensiones en la escuela y la difusión de audios en un contexto que no pueden controlar puede generar estrés en los menores. La especialista destacó que los adultos tienen herramientas psíquicas para manejar estas situaciones, pero para los niños, la realidad es absoluta.
Exhibición y su impacto en la infancia
La pediatra concluyó que la exhibición de los niños en este contexto intenta transmitir una imagen de armonía, aunque detrás de ella haya conflictos fuertes. Resaltó que la normalización de este tipo de prácticas es preocupante, ya que lo que antes quedaba dentro de las paredes del hogar ahora se ha vuelto público. La gravedad de involucrar a menores en estas dinámicas es un aspecto que debe ser considerado con seriedad.