
Matilda Djerf, una destacada influencer sueca, ha sido objeto de serias acusaciones por parte de antiguos empleados de su marca de moda, Djerf Avenue. Las denuncias, que han salido a la luz recientemente, describen un ambiente laboral tóxico y prácticas de acoso psicológico en su empresa.
Acusaciones de acoso y maltrato
Según un artículo publicado por el diario Aftonbladet, un grupo de 11 ex empleados y empleados actuales de Djerf Avenue se han presentado de forma anónima para relatar sus experiencias laborales bajo la dirección de Matilda Djerf. Las acusaciones incluyen comportamientos abusivos, como insultos y un trato despectivo hacia el personal. Una de las empleadas mencionó que Djerf se refirió a una modelo como “gorda”, lo que generó un ambiente de trabajo hostil. Además, se alega que Djerf exigió a una empleada que limpiara su baño personal, lo que ha sido interpretado como una falta de respeto hacia el personal.
El entorno laboral en Djerf Avenue
Las denuncias también indican que Djerf instauró un “reino de terror psicológico” en su empresa. Una de las empleadas afirmó que Djerf designó un baño exclusivo para su uso y el de sus “empleados favoritos”, colocando un cartel que decía “¡Por favor, no lo use!”. Cuando el cartel se cayó, una empleada que no era de limpieza tuvo que hacerse cargo de la limpieza del baño tras su uso por una persona no autorizada.
La vocera de la empresa, Pernilla Bonny, fue consultada sobre la razonabilidad de esta medida y admitió que “obviamente” no era razonable, comprometiéndose a trabajar para rectificar la situación. Bonny defendió el derecho de Djerf a tener su propio baño, argumentando que era para “mantenerse sana”, pero reconoció que el uso exclusivo por parte de sus “favoritos” debía terminar.
Reacciones de los empleados
Los testimonios de los empleados revelan un ambiente de trabajo marcado por el miedo. Una de las empleadas expresó: “Nunca he tenido tanto miedo de una persona en toda mi vida”. Otro testimonio menciona que Djerf se mostró reacia a utilizar fotografías de una modelo de talla grande, argumentando que la mujer parecía “muy gorda”.
Bonny, en su declaración al diario, afirmó que si hay empleados que sienten que la empresa no está a la altura de sus valores, es un asunto que deben abordar.
Respuesta de Matilda Djerf
En respuesta a las acusaciones, Matilda Djerf se pronunció sobre las críticas, afirmando que toma muy en serio las preocupaciones planteadas. Djerf subrayó la importancia de un entorno de trabajo seguro y respetuoso, y expresó su arrepentimiento si algún miembro del personal se ha sentido maltratado o inadecuadamente preparado para su función debido a sus acciones. “Nunca fue mi intención contribuir a un entorno de trabajo que afecte negativamente a nadie y lamento que haya empleados que hayan tenido este tipo de experiencias”, declaró Djerf.