La sandía, una de las frutas más populares del verano, destaca por su alto contenido de agua y sus beneficios nutricionales, según expertos.
La sandía, conocida por su frescura y versatilidad, se consume ampliamente en diversas formas durante la temporada estival. Con más del 90% de su composición siendo agua y un bajo aporte calórico de aproximadamente 60 calorías por porción, esta fruta se convierte en una opción ideal para combatir el calor. Marcela Zamorano, académica de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago y experta en análisis de alimentos, subraya que, además de su sabor dulce, la sandía ofrece múltiples propiedades beneficiosas para la salud.
Zamorano explica que la parte comestible de la sandía, que equivale a unos 100 gramos, contiene cerca del 91% de agua, un 7% de azúcares y alrededor de un 0,9% de proteínas. “Su gran aporte es ser un hidratante importante y tiene algunos minerales significativos, siendo una buena fuente de potasio”, añade la especialista.
Además de sus propiedades hidratantes, la sandía es rica en vitaminas, minerales y antioxidantes, como la citrulina, que mejora el flujo sanguíneo y el rendimiento deportivo. Esto se traduce en un aumento de la fuerza, resistencia y recuperación muscular, así como en beneficios para la salud cardiovascular. Sin embargo, Zamorano advierte sobre la porción recomendada de consumo, que oscila entre 150 y 200 gramos, lo que equivale a un trozo de aproximadamente 2 a 3 centímetros de grosor. Se sugiere consumir una o dos porciones al día, dentro de la pauta general de cinco raciones diarias de frutas y verduras.
Para ciertos grupos, como personas con diabetes o resistencia a la insulina, la ingesta de sandía debe ser controlada debido a su contenido de azúcares. “Debido al alto contenido de azúcares que tiene, debe ser limitada”, aclara Zamorano.
La sandía también actúa como un energizante natural gracias a su alto contenido de agua y azúcares naturales como la fructosa, lo que la convierte en una fuente de energía de rápida absorción. Esto es crucial para mantener la concentración y la energía sostenida. La académica destaca que, al ser baja en calorías y contener alrededor de un 0,4% de fibra, la sandía es adecuada para el consumo regular. Sus azúcares, principalmente fructosa, se absorben rápidamente, proporcionando energía, y su contenido de electrolitos como magnesio y potasio la hace una alternativa saludable a las bebidas deportivas artificiales, ideal para reponer líquidos y minerales tras la actividad física.
Finalmente, Zamorano resalta la presencia de licopeno en la sandía, un compuesto bioactivo que también se encuentra en los tomates y que actúa como un potente antioxidante. “Se dice que previene algunos cánceres y enfermedades cardiovasculares cuando se consume en su porción adecuada”, concluye la académica.

