
Liam y Noel Gallagher se reconcilian tras 15 años de distanciamiento, gracias a la mediación de su madre, Peggy, y un toque de humor.
La reconciliación entre Liam y Noel Gallagher, tras un distanciamiento que se prolongó por 15 años, no se produjo de manera aislada. Liam Gallagher reveló en sus redes sociales que fue él quien tomó la iniciativa de contactar a su hermano, un gesto que fue facilitado por la intervención de una figura clave en sus vidas: su madre, Peggy. Peggy, quien ha sido la matriarca de la familia, siempre mantuvo una postura de neutralidad en el conflicto entre sus hijos. A lo largo de los años, tanto Liam como Noel han hablado sobre la cercanía que tienen con ella y la influencia constante que ha ejercido en sus vidas. Sin embargo, el deterioro de la relación entre los dos hermanos no solo afectó a la banda, sino también a la dinámica familiar en general. En muchas ocasiones, Peggy fue la única persona capaz de comunicar mensajes entre ellos, ya que los hermanos pasaban largos periodos sin hablarse directamente.
Finalmente, fue Liam quien realizó la llamada que inició el proceso de reconciliación. Se ha especulado ampliamente sobre la persistencia de Peggy, quien jugó un papel mediador que ayudó a que este momento se concretara. Liam incluso bromeó sobre la situación de su madre al anunciar la reunión de Oasis, diciendo: “Peggy estaba molesta porque no pudo conseguir entradas para los conciertos”, lo que añadió un tono irónico a la situación, ya que era lógico que ella pudiera obtener boletos gratuitos. Después de años de insultos y tensiones, Liam admitió públicamente, a través de su cuenta en la plataforma X, que decidió romper el hielo y contactar a Noel. En respuesta a una pregunta de un fan que le consultaba quién había dado el primer paso, Liam, fiel a su estilo irreverente, confesó: “Yo llamé, pero no digas a nadie. No quiero que piensen que soy un tipo blando”. Este mensaje, escrito con su característico humor sarcástico, es la forma en que se produjo este acercamiento.
La separación de Oasis en 2009 marcó el fin de una era en la música británica. Formada en la década de 1990, la banda alcanzó un estatus icónico a nivel global, liderando el movimiento Britpop y dejando una huella imborrable con éxitos como “Wonderwall”, “Don’t Look Back in Anger” y “Champagne Supernova”. A pesar de su éxito, las tensiones entre los hermanos crecieron paralelamente a su fama, lo que llevó a una ruptura inevitable. El punto de quiebre se produjo el 28 de agosto de 2009, durante el festival Rock en Seine en París. Minutos antes de subir al escenario, un fuerte altercado culminó en una pelea física. Según Noel, la discusión se desató por un desacuerdo sobre si podía promocionar su marca de ropa, Pretty Green, en otro festival, el V Festival. La situación escaló hasta que, según sus declaraciones, Liam intentó golpearlo con una guitarra, lo que se convirtió en el episodio detonante que llevó a la fractura definitiva de su relación.
Tras el incidente en París, Noel anunció públicamente su decisión de no seguir trabajando con su hermano bajo esas condiciones. En un comunicado emitido el mismo día, expresó: “Simplemente no puedo más”, marcando así el final oficial de la banda, lo que devastó a millones de fanáticos, aunque muchos conocían la historia de los hermanos y podían imaginar que estas tensiones podrían llevar a la destrucción de una de las bandas más queridas del Reino Unido. Desde la perspectiva de la tragedia en el mundo de la música, este desenlace era un resultado natural de una relación tan volátil. Desde el inicio, los enfrentamientos habían sido un componente constante de su dinámica. Las entrevistas estaban llenas de ataques personales entre ellos, y las peleas alimentaban la imagen rebelde de Oasis, sembrando dudas sobre el futuro del grupo. Tras la ruptura, ambos hermanos siguieron caminos separados en la música. Liam formó Gallagher’s High Flying Birds, mientras que Noel continuó su carrera como solista, además de haber pasado por Beady Eye. Las críticas públicas y las provocaciones mutuas intensificaron la tensión, haciendo parecer imposible cualquier posibilidad de reconciliación o un futuro anuncio conjunto.