La lavanda es ideal para primavera, pero requiere cuidados específicos. Aprende a mantenerla sana y disfrutar de su fragancia en tu jardín.
La planta de lavanda se ha convertido en una de las más solicitadas en los viveros durante la temporada de primavera. Este periodo es especialmente favorable para su desarrollo, ya que las hojas y flores presentan tonos vibrantes. Además, la brisa primaveral contribuye a que su característico aroma se disperse en el ambiente, lo que la hace aún más atractiva para los jardineros y amantes de las plantas. Sin embargo, los especialistas en jardinería advierten que la lavanda requiere cuidados específicos para mantener su salud y evitar enfermedades. Estos consejos son sencillos de implementar y resultan útiles, especialmente para quienes cultivan esta planta por primera vez.
Uno de los aspectos más importantes a considerar es el sistema de drenaje del sustrato donde se cultiva la lavanda. Un buen drenaje es fundamental para prevenir problemas relacionados con el exceso de agua, que puede llevar a la deterioración de la planta y dificultar su recuperación. Por lo tanto, se recomienda regar la lavanda únicamente cuando el sustrato esté seco, evitando encharcamientos que puedan comprometer su salud.
Además, es esencial no sembrar la lavanda demasiado cerca de otras plantas. Esta especie necesita espacio suficiente para crecer y desarrollarse adecuadamente. Es preferible que se ubique junto a plantas que compartan requisitos similares de humedad, lo que facilitará su cuidado y mantenimiento.
La lavanda también es una planta que requiere una exposición adecuada al sol. Por esta razón, es crucial que se plante en un sustrato que ofrezca un buen drenaje. Esto ayudará a minimizar el riesgo de encharcamientos o acumulación de agua durante períodos prolongados, lo que podría resultar perjudicial para la planta.
Si se desea ubicar la lavanda en una zona específica del jardín, es recomendable plantarla cerca de especies como la santolina, ya sea gris o verde, y el romero. Estas plantas comparten características similares en cuanto a sus necesidades de hidratación, lo que permite utilizar un tipo de tierra más pesada para todas ellas y regarlas de manera uniforme. Un aspecto común entre estas especies es su necesidad de recibir abundante luz solar, por lo que es importante situarlas en un lugar donde puedan disfrutar de los rayos del sol durante la mayor parte del día.

